miércoles, 6 de enero de 2021

To kill a mockingbird by Harper Lee

 

Matar a un ruiseñor nos presenta por un lado, la historia de un caso de racismo e injusticia social contra Tom Robinson, un hombre de raza negra acusado de violar a Mayella Ewell, una joven mujer blanca de la ciudad imaginaria  de Maycomb, Alabama al sur de los Estados Unidos durante la Gran Depresión, a través de los ojos  y la voz de una niña inquieta e inocente de seis años llamada Jean Louise Finch, a la que todos conocen como Scout,  la hija de Atticus Finch, el abogado que defiende a Tom Robinson en el caso.

            Atticus Finch  es el padre de Jem y Scout,  un abogado sureño con un gran sentido de la justicia que acepta defender el caso de Tom Robinson. Tiene que enfrentarse a todo tipo de estigmas sociales, leyes  que no se aplican igual a todas las personas, injusticias de la realidad, la falta de humanidad, ataques y desprecios de sus vecinos por defender a un hombre de raza negra. Tiene que escuchar comentarios como “amante de los negratas”. Dicha situación acaba afectando a Scout y Jem en el colegio.  

            Por otro lado, los juegos de niños, peleas y aventuras que viven Scout, su hermano Jem y su amigo Dill  durante el verano les sirven para conocer la figura de Boo Radley, un misterioso y huraño vecino cuyo pasado criminal nada tiene que ver con el presente solitario y del que nadie se atreve a hablar, lo que genera aún más curiosidad a los niños para intentar conversar con él acerca de los regalos que les deja escondidos en el hueco de un árbol.

            Toda la trama sucede en un momento histórico muy delicado donde las personas de raza negra empiezan a defender sus derechos y a alzar su voz contra de las injusticias que se cometen. Las personas de raza blanca ante el miedo por el movimiento que se está generando, estrechan aún más el cerco contra el racismo. Son tiempos en los que las personas de raza negra son consideradas de segunda categoría y cuya culpabilidad no suele ponerse en duda. Pero Atticus Finch no cree en las diferencias de color y la culpabilidad de alguien, blanco o negro, ha de probarse. Es una persona con un alto sentido de la rectitud, la moralidad y la ética social.

            Uno de los instantes clave de la novela, sucede cuando Finch eliminará con un rifle un del perro rabioso  ante el asombro de sus hijos, sobre todo Jem. Dicha escena es un preámbulo de lo que le espera a Finch  posteriormente, el perro representa el peligro irracional que se verterá sobre el pueblo y su habitantes. El padre sabe usar armas aunque no tiene ninguna. Calpurnia  menciona a Jem  lo siguiente: “Tu padre es el mejor tirador del condado. Otra cosa es que tu padre no necesita usar la violencia para que se le respete”. Haciendo referencia a que la violencia es siempre el último recurso, aunque, a veces hay que hacer cosas que nos duelen para salvaguardar y proteger a la familia.

            El juicio ocupa buena parte de la obra donde  el ritmo y planificación están prodigiosamente medidas.  Es una pantomima para hablar de lo miserable que puede llegar a ser el ser humano. Sin ningún tipo de manipulación, Finch expone los hechos poniendo  la voz de la verdad, añadiendo la ironía de que ésta a veces no es suficiente para sobrevivir en un mundo dominado por la mentira y el engaño, donde es factible hacer daño el prójimo en beneficio propio, o simple y llanamente por odio. Un odio incomprensible que nace de la propia naturaleza del hombre, capaz de hacer el mal sólo porque sí, porque se es malvado, tal y como representa el personaje de Bob Ewell,  que se convertirá en el ogro de la novela, sobre todo en su tercio final, cuando la obra alcanza el carácter de cuento de hadas con tintes terroríficos.

            A lo largo del juicio, Atticus demuestra la inocencia de Tom Robinson  y deja en evidencia las mentiras de la supuesta víctima, Mayela Ewell que golpeada y torturada por  su padre pederasta y alcohólico Bob. Aunque las siguientes palabras de Atticus Finch dejan intuir que el propio Atticus ya sabe cómo va acabar el juicio: Valor no es un hombre con una pistola en su mano. El verdadero valor es cuando uno sabe que la batalla está perdida, pero  lo intenta a pesar de todo y lucha hasta el final, pase lo que pase. Uno gana raras veces, pero alguna vez vence”. Haciendo hincapié en que la valentía no reside en la violencia o en machacar a una persona,  que hay veces que plantar cara para defender algo de manera justa y que se debe de creer en la igualdad, honestidad, pasión  y el coraje de las personas. Sin embargo, Tom es condenado injustamente y luego es herido al tratar de escapar. Bob Ewell considera que ha sido humillado en el juicio y quiere vengarse. Bob termina atacando a Jem y a Scout. Sorprendentemente estos son defendidos y salvados por Boo Radley; Ewell muere en la pelea, aunque no se sabe exactamente si fue Boo o Jem quien lo hiere.

            Al final, el Sherif y Atticus llegan a la conclusión de que no es conveniente someter a ninguno de ellos a un juicio ya que, sería como “matar a un ruiseñor”, un pájaro que no hace mal a nadie y lo que hace es cantar. Lo correcto es aceptar la conclusión de que Ewell se cayó sobre su propio cuchillo.

            En lo que respecta a la autora, Matar a un ruiseñor es la única novela publicada por Harper Lee. Esta obra fue ganadora del premio Pullitzer en el año 1961  y la exitosa adaptación al cine fue ganadora de tres premios Oscar, uno de ellos a Gregory Peck como mejor actor protagonista y mejor dirección artística.

            La escritora vivió su infancia y su juventud entre la literatura y las desigualdades sociales, dos elementos que transmite en su obra. Fue todo un acierto para la literatura, manifestar los defectos de una sociedad supuestamente correcta, pero en el fondo, todavía imperfecta. Harper Lee no quería que la crispación y las injusticias se quedasen en simples conversaciones en las familias sino dar un paso más allá y poner sobre la mesa un problema de xenofobia, de discriminación racial y falta de igualdad que muchos se niegan a reconocer. Fue una novela muy personal dónde volcó muchos detalles de su vida personal durante la infancia y un canto de amor su padre que tanto cariño y respeto la crió.

            Ahora bien, me pregunto si después de tantos años verdaderamente hemos perfeccionado la sociedad o si sigue sin avanzar. Además, ¿Hubiésemos percibido la historia de la misma manera si el autor hubiese sido de raza de negra? Muchas de las líneas de la  novela y la película pueden estar situadas con naturalidad en el siglo XXI. Quizás por el momento histórico en que estamos, por el desarrollo actual en la discusión social de temas como el racismo (pero también el feminismo, y los derechos LGTB) y la propia posición de las personas ante estas desigualdades.  En definitiva, la búsqueda de la justicia es un tema atemporal e imperecedero.

            Es la propia Scout, un reflejo de la propia autora cuando era niña, la que, desde sus ojos y su mirada de niña de seis años, cuenta el devenir de Maycomb y sus habitantes en los primeros años de la terrible década de los treinta.

         Todo el asunto racial conforma el tema principal de la novela, y a lo largo de esta vemos cómo Scout y Jem Finch, van entendiendo esta problemática y van acercando los problemas que parecían imperceptibles en la sociedad. Atticus Finch, actúa como el encargado de generar conciencia y simpatía por las personas de raza negra, no solo con sus hijos, sino con todo el pueblo de Maycomb de forma simple, clara y directa. Pone al desnudo los valores de cada uno de los habitantes de Maycomb como se puede apreciar en la siguiente frase: Antes de poder vivir con otras personas tengo que vivir conmigo mismo”.

            Después de la Guerra de Secesión entre los estados del sur y los estados del norte de Estados Unidos, se generaron grandes diferencias (económicas y sociales) atravesadas por un tema en común: la esclavitud. Los Estados del Norte defendían la abolición de la esclavitud y poseían sus economías basadas en la industria, los Estados del Sur, por su parte, tenían economías basadas en la agricultura, sobre todo de la producción de algodón, donde la esclavitud negra era parte integral del sistema. Mientras que en España tenía lugar la Guerra por Cuba. Una sociedad que quizás se jactaba de ser justa, de criticar el ataque a las personas judías, pero que internamente todavía discriminaba a las personas de raza negra,  y los separaba del avance, de su entorno. Como se aprecia el sistema social está construido para que las personas de raza negra convivan con las personas de raza blanca de forma marginal y separada. Como se puede ver en la diferencia de viviendas de las personas de raza blanca y las personas de raza negra.

            Y si la historia es magnífica, no lo son menos los personajes. La construcción, el desarrollo psicológico. Hay que destacar que se presenta una sociedad  con estereotipos  muy marcados y perfectamente dibujados en ese tramo a través de sus vivencias.

            Scout resulta un personaje redondo con toques de humor, dulzura e inocencia del que vamos observando una evolución a lo largo de la novela, como va adquiriendo madurez según se suceden los acontecimientos. Es una niña que rompe con muchos estereotipos, no le gusta usar faldas y ser una dama de la sociedad. Le gusta usar pantalones, correr y jugar con sus amigos. El personaje de Atticus es un hombre  responsable, admirable, memorable, no influenciable, con presencia física y sentido del humor, todo un modelo de padre y profesional con los pies en el suelo, padre viudo que educa a Scout y Jem sabiendo que no podrá librarles de todos los males del mundo pero es un personaje literario flojo, sin conflicto y demasiado idílico con el que el lector crea una admiración distante, pero no identificación o empatía. El personaje de Atticus no necesita cambios y/o evolución a lo largo de la obra, pero es el guía para que los demás personajes cambien Es considero el gran héroe del cine americano. Es un personaje muy difícil de interpretar porque actúa como una persona corriente, lo que es muy difícil de imitar. Por la apariencia física, sabemos que es un hombre respetable y con estudios ya que, siempre va vestido con camisa y corbata.

            Un personaje que resulta fundamental a la par que tremendamente misterioso es el de Boo Radley, que se destapa como un pilar imprescindible en el desarrollo de la trama. Además, personajes como Tía Alexandra y su corte de amigas de la vecindad de Maycomb se encargan de señalar y marcar estas diferencias entre familias que en ocasiones resultan ser sólo imágenes externas y mitos, como el de los Radley, que el desarrollo de los acontecimientos se encarga de desmentir. Las personas de raza negra no son entonces un fin, son solo un medio. No tienen voz en la novela y muchos de ellos son personajes sumisos y “enblanquecidos”, como Calpurnia, la criada de la familia, que trata a los niños como si fuesen sus hijos y a la que se trata con mucho respeto. En definitiva, vemos como las familias y los clanes, que gozan, o sufren, de una reputación construida por años y generaciones. Esta reputación negativa, como en el caso de los Ewell, o positiva, en el caso de los Finch.

            El papel de la mujer aparece  estigmatizado pero no era consciente de ello, ni siquiera las mujeres.  De hecho en la novela nunca se utiliza la palabra feminismo.  Como se puede apreciar en la siguiente frase dicha por una mujer: “No es necesario que uno explique todo lo que sabe. No es femenino…”. De la misma manera, se aprecia una voz a favor del feminismo, con la descripción que se hace de la pequeña Scott diciendo que a ella no le gustan ni las faldas  ni los vestidos y que lo que más le gusta es ir vestida con pantalones y buscar aventuras con su hermano y su amigo en la casa del árbol.

            Matar a un ruiseñor es una novela monotónica narrada en la primera persona de Scout Finch, tiene un desarrollo lineal del tiempo. Utiliza la analepsis o flashback, en la que es común el rompimiento del orden cronológico de la historia con vueltas al pasado, como se puede ver en la introducción inicial a Maycomb y por la narración de los testigos en el juicio.  Por  lo que respecta al resto de escenas no hay ningún otro movimiento temporal significativo.

            El hecho pues de que la historia sea contada desde los ojos de una niña inocente, da a la historia una cierta credibilidad  lo que dotó a Lee de grandes libertades y herramientas y además, supuso un punto de partida para poner en tela de juicio muchas de las verdades establecidas de Maycomb que critica la obra. Como por ejemplo: El sistema educativo, sus métodos de enseñanza, el trato con las personas de raza negra, la pérdida de la inocencia, de la creación de valores para poder transitar por la vida, de cuestiones de castas en la América profunda, de la presunción de inocencia y de la labor de los abogados en la justicia. Son temas que Scout y los niños siempre cuestionan desde su posición y con los que constantemente chocan y desentienden porque “todavía por son niños” como apunta la siguiente frase de la obra: “Nunca llegarás a entender realmente a una persona hasta que consideres las cosas desde su punto de vista… Hasta que te metas en su piel y camines con ella”. De la misma manera, también se aborda el asunto del aprendizaje moral, la ética, el crecimiento personal, la lucha entre la idea del individuo y la del colectivo, o la confrontación clásica entre el bien y el mal, expresando los hechos de forma afectiva, humorística, nostálgica.

            Esto es fácil de notar al leer la novela, Scout Finch es un personaje por momentos inverosímil: la forma de expresarse y su inteligencia no son propias de una niña de esa edad. Y no es que los niños no sean ni inteligentes ni locuaces; pero Scout Finch parece por momentos sobrepasar los límites de su entendimiento y su expresión, lo que nos abre una puerta a la sospecha y deja, sin duda, la huella de la que en la concepción de la novela fue la narradora: Scout adulta.

            La novela está redactada en un lenguaje sencillo, claro, sin prejuicios,  limpio y con  una narrativa simple, bien construida, sólida y envolvente que  no deja indiferente a nadie. Es una novela muy idealista que muy necesaria en los tiempos que corren. Además, cuenta con unas descripciones que en ocasiones consiguen trasladar al lector al escenario en el que se desarrolla la accióntambién merecen una mención especial los diálogos escritos por Harper Lee, quien consigue crear  unas escenas que llegan directas a la mente del lector. Matar a un ruiseñor es una lectura relajante y tranquila. Es una obra que a cada nueva lectura y le da una nueva capa de entendimiento. Sin embargo, no es enfrentarte a una lectura cruel, es más bien enfrentarte a una lectura realista, tal y como ven el mundo los niños, de forma honesta, sin hipocresías; y lo cierto es que los adultos, que ya hemos perdido esa capacidad, o por lo menos, si no la hemos perdido, nos negamos a utilizarla cuando tenemos de nuevo frente a nosotros esa forma de ver el mundo que percibimos como algo crudo y difícil de asumir.

         En cuanto a la película es Matar un ruiseñor es un clásico de la cinematografía mundial llevado al cine basándose en la novela anteriormente mencionada. Es una de esas películas para las que el término de obra maestra parece quedarse corto. Con un reparto excepcional comandado por Gregory Peck (Atticus Finch), Robert Duvall y Brock Peters (Tom Robinson). Lo cierto que la película no contaba con un presupuesto abultado ni con efectos especiales espectaculares, en cuanto a las técnicas de producción es una película corriente de la época, lo que la hace única es la gran historia que cuenta. La película lleva un ritmo rápido y es  dirigida con mucho suspense a pesar de no ser una película de suspense.

 

            Su mirada va más allá de lo que son los recuerdos infantiles que rememoran noches lejanas de verano, una de las constantes del cine de Mulligan, director de la película y de otras muy conocidas como el Verano del 42, se adentra en ellos y trata de tú el enfoque de un niño ante las incomprensibles actitudes de los adultos.  El director apenas cambia los diálogos de la novela lo que dota de mayor respeto y educación a la obra. Se toma la libertad a la hora de grabar y cambiar muchos de los planos de la obra, lo que es todo un acierto. Como  por ejemplo: el momento en el que varios habitantes acuden a la cárcel para linchar a Tom Robinson y las preguntas inocentes de Scout hacen que se avergüencen de lo que iban a hacer, dejando a Atticus con el sabor del orgullo en sus labios. Al igual que ese reloj roto que representa lo efímero del tiempo, o esa mágica banda sonora de Elmer Bernstein, que representa la infancia, y varía según los estados anímicos a partir de las mismas notas, los hijos de Finch dejarán de ser niños algún día, y esa muestra de madurez prematura es señal inequívoca de ello.

            Tanto la novela como la película son muy recomendables para los jóvenes y para los adultos que dejará un paso duradero en todos en ellos. Al poco de comenzar a leerla o verla, ya ha conseguido meternos dentro de ella con una facilidad pasmosa como se puede apreciar al inicio de los créditos y la voz en off de la narradora de cómo era la vida en el pueblo. Aunque su gran éxito se debe a que Harper Lee nos cuenta una historia muy real de la época. Ambas logran una empatía y nostalgia hacia el otro y logran reconocer al otro como persona con derechos, pero es una novela distante, y dispersa a la que le toma muchísimos eventos aislados y poco trascendentes para presentar su problemática y para llegar a un juicio que se presume centro de la narración, pero que es en realidad solo un evento más que pasa sin que se haya generado una tensión a su alrededor, y con una narración eficiente sí, pero poco memorable.

            Una de las diferencias de la novela y película es que en la película se mencionan datos más concretos sobre la madre de Scout, ella murió de un ataque de infarto cuando Scout tenía 15 años.

            Sin duda, una de las escenas que más me conmovió fue el propio significado del título de la obra: «Cuando Atticus le regaló un rifle de aire comprimido a Jem, no quiso enseñarle a tirar. Un día le dijo a Jem: Matad todos los arrendajos azules que queráis, si podéis darle, pero recordad que matar un ruiseñor es pecado. Jem interrogó al respecto a miss Maudie que le dijo: “Tu padre tiene razón, los ruiseñores no se dedican a otra cosa que a cantar para alegrarnos. No devoran los frutos de los huertos, no anidan en los arcones del maíz, no hacen más que derramar el corazón, cantando para nuestro deleite. Por eso es pecado matar un ruiseñor”. Y finalmente cuando Scout se dirige a su padre: «mira, hubiera sido una cosa así como matar un ruiseñor», le dijo para demostrarle que había entendido todas sus enseñanzas sobre la rectitud y la honestidad en la vida y la necesidad de proteger a los inocentes. Considero que es uno de los momentos de más carga emocional de toda la historia donde es inevitable no emocionarse. Y en esta historia el ruiseñor representa la inocencia de los niños ante este mundo de adultos. El cómo cuando más vamos comprendiendo  las cosas de nuestro alrededor, más nauseas te dan. Hay una escena incluso, cuando están en el juicio y el fiscal comienza a interrogar al acusado, que uno de los niños sale casi vomitando del lugar. Y Jean le dice: “Solo es un negro”. Dill solo le responde: “No es justo tratarlos de este modo”.

            Otro de los momentos que me emocionó fue cuando su hija le pregunta: “¿Si vale pena todo eso? Si era consciente, en ese tiempo no había justicia para las personas de raza  negra, sin importar que tantas pruebas tuvieras”. Pero es aquí donde el padre de la niña le dice que: “debe hacerlo ¿Cómo asistiría a la iglesia si no hubiera defendido a este hombre inocente?”. Ya que el único lugar donde no rige la opinión de los demás en la conciencia de uno mismo.  Haciendo referencia a cómo un padre  después  puede exigir a sus hijos que hiciesen cualquier cosa, si él no  predicaba con el ejemplo.

            Ahora bien, he de reconocer que ha sido la lectura algo difícil para mí, no por el vocabulario o estructuras en inglés, sino por la alta exigencia de concentración que me demandaba la lectura. He tenido dificultad para avanzar en la lectura, pues constantemente estaba haciendo juicios de valor y críticas sobre muchos de los prejuicios que tenemos hacia los demás. Creo que el verdadero éxito de la novela ha sido ayudar “a abrir más los ojos” si cabe sobre las relaciones sociales en el pasado y ver cómo las nuevas generaciones van rechazando cualquier comentario ofensivo para el resto. Nos anima a ser mejores personas cada día y dejar de un lado los prejuicios que tenemos sobre los demás por difícil que parezca.  Me pregunto, si en ocasiones,  he podido despreciar a alguien de manera inconsciente por mis prejuicios. Todos podemos hacerlo algo, por pequeño que sea,  para cambiar el mundo.

            Algunas de las ideas que me he planteado son: El mérito de Atticus Finch para inculcar a sus hijos unos ideales justos en un mundo injusto en el que apenas existe igualdad en oportunidades, en derechos e iguales ante la ley. En el momento que todos entendamos que tenemos más puntos en común con los demás que diferencias, cambiarán muchas cosas. Todos somos  personas y la única raza que existe es la raza humana. A través de los ojos de Scout vemos que es el mundo es  difícil de entender para los niños y más complicado para los adultos a la hora de actuar.

            Es triste pensar que puede existir lo mejor y lo peor dentro del mismo ser humano. No alcanzo a pensar cómo nadie quiso defender a Tom Robinson, que no se considerase su presunción de inocencia y que considerase el acto de Atticus Finch como un acto heroico y cómo el juicio social que hacen las demás personas sobre ti, es una losa muy difícil de cambiar.  No hay nada peor que saber que no puedes vivir en sociedad y nadie quiere estar contigo. Es horrible pensar que sin celebrarse un juicio, presentar pruebas y escuchar la defensa ya se tiene una sentencia.

            La realidad es que por muy mal que se muestre la historia en la novela o la película, la realidad de la época es mucho peor. Debo estar agradecida por vivir en una sociedad donde prima la democracia y cada vez suceden menos injusticias sociales, pero aun así no es suficiente y no debemos conformarnos. En la novela se mencionan dos de clases de faltas de respeto hacia las personas por su piel y a las mujeres por obligarlas a mantener relaciones sexuales de manera no consentida.

Otra cuestión que me hizo reflexionar fue la educación paterna que recibieron los hijos de Atticus Finch, la relación entre el padre y sus hijos. Por ejemplo: Jem y Scout en lugar de llamar a Atticus,  “papá” le llamaban por su nombre, lo que resulta algo extraño.

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