martes, 29 de diciembre de 2020

Presentación

 

En primer lugar, soy Cristina Basualdo Díez, una alumna del Máster de Enseñanza y Aprendizaje de Segundas Lenguas en la Universidad de Cantabria. He creado este blog  con el fin de mostrar mi progreso y aprendizaje en algunas de las asignaturas del Máster. Estaré encantada de que me acompañéis en este camino ¡¡Muchas gracias por todo de antemano!!

La escuela es la única institución nacional por la que pasa todo el mundo y deja una huella en ellos (ya sea buena o mala). Además, es el escenario más próximo a vida adulta como ciudadanos activos de la sociedad. El colegio es uno de los pocos lugares donde se minimizan las diferencias personales de los alumnos y sus familias como, por ejemplo, la ansiedad, el estatus socioeconómico, las distintas maneras de enseñar o  las dificultades en el  aprendizaje. Considero que la educación es arma para cambiar el mundo en el que vivimos. Afortunadamente, es un derecho para todos/as los/as ciudadanos/as, sin embargo, en algunos países sigue siendo  un privilegio. No podemos permitir que siga así. Soy consciente de que ayudar a que la educación sea universal y de calidad es un reto muy grande, pero no por ello es imposible. Poco a poco, van calando nuevos cambios en sociedad con ello se avecinan nuevos cambios en la educación.

He tenido la suerte de vivir en una familia en la que hay profesores de Segundas Lenguas en la que me han inculcado un amor y respeto al aprendizaje del inglés. Es muy reconfortante ver cómo los logros personales y  académicos se alcanzan gracias a las estrategias que he aprendido a lo largo de mi camino como estudiante. Por ello, me gustaría compartirlos si con ellos puedo ayudar a alguien. Se puede decir que he sido una buena estudiante, es decir,  una alumna con una buena actitud y  buena predisposición a aprender cosas nuevas e intentar ayudar a mis compañeros/as de clase siempre que lo necesitasen. Lo cierto es que en cuanto al rendimiento académico, siempre me he esforzado por sacar buenas notas aunque hubiera asignaturas que se me diesen mejor y otras peor. A lo largo de mi camino como estudiante fue cuándo encontré mi vocación y uno de los mayores regalos como persona. Me di cuenta de  que me quería dedicar a la enseñanza y aprendizaje de niños/as de Educación Primaria, sin olvidar que es una profesión muy demandante e insustituible.

Me he formado  durante cuatro años en  el Grado de Magisterio en Educación Primaria en la Universidad de Cantabria. Solo, en los tres periodos de prácticas, he sido consciente de la profesionalidad, formación, dedicación, tiempo y esfuerzo que se necesita para ser una gran docente. Es cierto que en los cuatro años de Magisterio, he aprendido muchos conocimientos y estrategias para llevar a cabo a las aulas. Sin embargo, todavía hay muchas necesidades de los alumnos  para las que no tengo respuesta y por las que debo continuar aprendiendo.

Aun hoy, recuerdo mi primer día como docente en prácticas, curiosa por captar toda la información del cole y de mis alumnos, con aptitud abierta y positiva a aprender y también, muy nerviosa por cubrir las demandas de que se esperaba de mí como docente.  Me di cuenta que apenas existe la homogeneidad dentro de las aulas. No existen dos alumnos iguales. En ocasiones es muy difícil dar respuesta a todas las necesidades de los alumnos con el tiempo y la atención que necesitan.  Sin embargo, estas necesidades han de verse como nuevas oportunidades de aprendizaje para continuar mejorando y aprendiendo y, nunca como un obstáculo. Conforme va pasando el tiempo, voy cogiendo confianza a la hora de afrontar los distintos problemas que van surgiendo. He tenido la oportunidad de trabajar con tutores de prácticas muy diferentes entre sí y con ideas muy diferentes sobre la educación y poco similares a las mías, pero de quienes he aprendido un montón y sigo sus buenos consejos y enseñanzas. He aprendido que ser docente no solo conlleva ser guía de alumnos de una clase de primaria en concreto sino, ser coordinadora, organizadora, algunas veces líder en un grupo de compañeros docentes, así como, ser un punto de unión entre las familias y los alumnos. Es una pena que no se cuente con la participación de las familias de los alumnos como se merecen. ¡Tienen ideas muy útiles y sencillas que nos ayudan a todos/as!  ¡Conocen un montón de recursos y estrategias y están deseando compartirlas con nosotros/as!

Como docente en prácticas, aprendí que debía contestar a todas las preguntas por inoportunas que resultasen, nunca debía de perder la calma ni dejar que mis circunstancias personales influyeran en mi comportamiento en el aula. Sin embargo, debía  de desarrollar mi sentido de la observación para captar lo más sensible del contexto de mis alumnos y ayudarles en todo lo que estuviese en mi mano.  Del mismo modo,  no debía de mostrar preferencias o favoritismos por cualquier alumno ya que, producirá rechazo en el resto de compañeros del aula, así como, ayudar crear puentes entre aquellos/as niños/as que no tuviesen una buena relación. Una de mis “tareas pendientes” es aprender a sacar el máximo rendimiento al tiempo y los espacios  que disponen el aula y el centro escolar. No hay que tener miedo al cambio ni a arriesgar, siempre y cuando se tenga la capacidad para reconocer los errores y aprender de ellos.

Los alumnos deben sentirse protagonistas dentro del aula ya que, todos son indispensables para el profesor. Cada uno de nuestros alumnos aporta ideas y comportamientos maravillosos al aula. Aunque lo cierto es que puede haber ocasiones en las que haya malos momentos en el aula y  haya que animar a cambiar cuestiones personales de los alumnos. Pero, el proceso de aprendizaje y acercamiento al alumnado será muy gratificante para todos. Debo esforzarme por crear un aula, un hogar en el que todos se sientan cómodos y sean bienvenidos. 

Un docente ha de ser una fuente de inspiración para sus alumnos y sus compañeros docentes. Un buen maestro es  aquel que es capaz de tener la curiosidad de aprender todos los días algo nuevo, incluso de sus alumnos. Y tendríamos que hablar de «maestros excelentes», en plural, porque uno, nunca será suficiente. El docente ha de actuar como un guía, modelo a seguir  y educador que acompañe a su alumnado en el proceso de aprender y desarrollarse integralmente como persona. Para ello, es necesario llevar a cabo un proceso constante de reflexión personal y profesional sobre distintas cuestiones: la distribución del aula, las actividades prácticas, realistas  y  significativas, los valores que se transmiten en el aula como el compañerismo, el respeto, la confianza, la seguridad, la libertad, la amabilidad, la generosidad, la paciencia,  la responsabilidad, la cercanía, la empatía, el entusiasmo,  la disciplina, la sinceridad, la asertividad,  etc. En definitiva, una compañera más aprendiendo en el aula y una aprendiz constante. Un docente ha de ganarse el respeto y el interés de sus alumnos sin llevar a cabo un modelo autoritario. En ocasiones, el maestro deberá convertirse en un actor “con gafas” culturales que acerque y abra las mentes de los más pequeños para aprender y  para analizar cómo funciona el mundo en el que vivimos.

Es fundamental  que el docente dedique una buena parte del tiempo al inicio del curso a conocer a su alumnado para saber cuáles son gustos, intereses y motivaciones puesto que vamos a compartir muchas horas juntos y la educación ha de personalizada para cada alumno. Tienen que sentir desde el primer momento que el aprendizaje es algo placentero y útil para el presente y el futuro. De esta manera, será más fácil pensar y organizar las futuras actividades. Un buen comienzo podría ser organizar un pequeño debate para ver cómo se desenvuelven, ver cuáles son sus ideas como grupo y animarles a participar. También, resultará útil organizar asambleas para saber de qué manera podemos mejorar el funcionamiento del grupo. No se puede negar que las exigencias del exterior, el currículum y el tiempo no siempre van a ir de nuestro lado, pero, debemos aprender a vivir con ellos de la mejor manera posible e intentar buscar soluciones de manera conjunta entre todos actores de la comunidad educativa.

Ahora bien, centrándome en el inglés, aprender un nuevo idioma es esencial para casi todo lo que podamos pensar, como por ejemplo, viajar, leer, buscar trabajo, ver contenido audiovisual, en la interacción social. Es incuestionable que el inglés forma un papel muy importante en el proceso de Enseñanza-Aprendizaje.

Especialmente, en la enseñanza de segundas lenguas, ha cambiado  desde que iba a la escuela. Las clases de inglés son cada más dinámicas, motivantes y con materiales auténticos como por ejemplo: la literatura, el cine, las canciones, los periódicos, las revistas, la publicidad y el teatro. Cada vez es más frecuente que se incorpore el uso de la literatura y el cine en las aulas de segundas lenguas debido a la inmensidad de beneficios que aportan a los alumnos: aumento de vocabulario, mejora de la pronunciación y el oído, el apoyo de la imagen visual para entender una palabra en contexto, desarrollo de la lectura y el cine por placer y entretenimiento, aumento y visualización de diferentes culturas… entre muchísimos más. El uso de estos materiales permite aprovechar la motivación intrínseca que tienen los alumnos hacia el propio aprendizaje y ayudarles a  poner en práctica todo lo que aprenden  dentro y fuera del aula.   De la misma manera, aprovechar todo el input y estímulos externos que reciben. Si todos estos beneficios que explicitaran y comentaran con los alumnos y las familias, aumentarían los niveles de satisfacción personal hacia el aprendizaje y enseñanza de las segundas lenguas. Nos pasamos una buena parte de nuestra vida aprendiendo un segundo, o incluso, un tercer idioma y no podemos permitir que se siga enseñando de  manera tradicional. ¿Por qué no enseñar y aprender utilizando el sentido del humor con nuestros estudiantes? Sin duda, el sentido del humor ayuda a establecer vínculos más cercanos con nuestros/as alumnos/as lo que les ayudará a aprender de manera más lúdica  y sencilla.

Lo ideal es que el aprendizaje de segundas lenguas se lleve a cabo por descubrimiento con el fin de despertar la imaginación, la creatividad y el sentido crítico. Es mucho más efectivo el aprendizaje  a largo plazo si se preparan actividades antes, durante y después de la lectura o visionado de las películas en el aula. Estas actividades deben servir  para contextualizar, despertar los conocimientos previos y suscitar la curiosidad del alumnado.  

Un docente de segundas lenguas además de los rasgos formales, es fundamental que conozca los aspectos socioculturales y las características del país y los hablantes de la  
lengua meta para transmitírselos a los alumnos ya que la  lengua y cultura son dos elementos indisociables. No solo se ha de desarrollar el inglés, sino otras habilidades importantes durante el proceso como la pragmática, la prosodia, la sociolingüística y el pensamiento crítico. Ha de mostrar amor, respeto y pasión por lo que enseña y aprende.

Desde mi experiencia, todas las metodologías de Enseñanza-Aprendizaje del inglés tienen puntos positivos y negativos. Lo mejor es variar y cambiar en función de los objetivos de las actividades  para evitar estancarme en lo tradicional. Dedicaría más tiempo a las metodologías que utilicen el lenguaje real y apuesten por el aprendizaje cooperativo ya que, de esta manera aprendemos de todos y con todos, así como, llevar a cabo la resolución de tareas significativas para el presente y el futuro. El profesor debe promover ejercicios prácticos que permitan a los alumnos aplicar lo aprendido. Para ello, lo más apropiado es plantear problemas que obliguen a los alumnos a buscar, seleccionar y procesar la información adecuada. El profesor también debe aportar ayuda pedagógica a los estudiantes, ofreciéndoles los métodos y recursos necesarios para dar respuesta a sus intereses, motivaciones y capacidades.

En lo que respecta a la evaluación, considero que lo mejor sea una evaluación formativa en lugar de sumativa. Es un constante proceso de avances, retrocesos y afianzamientos en el proceso de Enseñanza-Aprendizaje. No sirve de nada estudiar para un examen obtener una nota, si desconoce cuál es el punto de partida de nuestro alumnado y hasta dónde han llegado. Considero que es más útil y más satisfactorio saber cuáles son mis puntos fuertes y en cuáles he de dedicar más tiempo y esfuerzo. En términos generales, el proceso de evaluación es un equilibrio entre un progreso personal y el resultado final. El error es un elemento natural del proceso de Enseñanza y Aprendizaje. El docente debe anticiparse a los errores y organizar sus explicaciones teniéndolos en cuenta.

Finalmente, considero  que es importante diferenciar entre “educare” y “educere”. No podemos limitarnos a “llenar las cabezas de nuestros estudiantes de conocimientos” sino ayudarles extraer los conceptos y conocimientos que ya saben y ayudarles a conectarlos con los nuevos. Es fundamental que un docente sea un experto en los conocimientos que transmite, pero más importante aún es saber transmitir  de forma clara y sencilla las ideas a sus estudiantes. Un docente es  para los alumnos lo que es “el agua al campo”.  Un docente es aquel que enseña con el corazón. No hay duda que la inversión en educación es una de las mejores inversiones de futuro que puede realizar una sociedad.

¿Qué opinas tú? ¿Estás de acuerdo?

Creative writing stories

  Everyone was murmuring and discussing the  latest news:  " Some of the dangerous prisioners had escaped to prision". Police need...