La historia de La lengua de las
mariposas está basada en el relato de Manuel Rivas ¿Qué me quieres, amor?
cuenta una preciosa historia entre un alumno, Moncho y su maestro, Don Gregorio. A finales
del invierno de 1936. En un pequeño pueblo gallego, Moncho, un niño de 8 años, se
incorpora la escuela Rosalía de Castro tras una larga enfermedad. Moncho sentía
miedo e inseguridad al ir a escuela. Había rumores de que el maestro pegaba a
sus alumnos. A partir de ese momento comenzó su aprendizaje del saber y de la
vida de mano de su amigo Roque y de su peculiar maestro Don Gregorio que les
inculca conocimientos tan variados como el origen a la patata o la necesidad de
las lenguas las mariposas tengan forma de espiral y valores. El 18 de julio
todo se romperá. En este nuevo marco, los
valores y principios inculcados quedan relegados y la relación entre el
aprendiz y el maestro se verá truncada.
La película tiene una doble lectura: La primera
aparente en la que los personajes viven y se relacionan en la que nos
encontramos contratos de realidad el maestro y la escuela, la familia, la
orquesta, los hermanos, los amigos, el cacique. La segunda lectura sugiere el descubrimiento de algo más
en la vida de los personajes del pueblo: amistad, confrontación social y política, violencia, curiosidad por lo que
nos rodea, miedo deseo sexual, amor platónico y
rabia.
"'La lengua
de las mariposas' trata de dos aprendizajes que justifican la aventura humana:
el aprendizaje del amor y el aprendizaje de la libertad". Además,
invita a la reflexión sobre multitud de aspectos, especialmente para los
docentes: la relación entre alumno y maestro, la vida campestre y las escuelas
rurales, el contexto histórico, los valores escondidos de la educación, la
iniciación en la cultura, la dificultad de la enseñanza, la responsabilidad e
implicación de la labor de los maestros, la metodología de
Enseñanza-Aprendizaje, la infancia, miedos e inseguridades de los niños, cariño
y el respeto a los maestros.
Quizá
es algo que pueda pasar desapercibido para los docentes de ahora, pero no somos
conscientes de la suerte o privilegio que tenemos por no ser juzgados y ser
tratados con respeto por nuestra manera diferente de pensar u opinar. Anteriormente, el simple hecho
de ejercer la docencia era causa suficiente para ser considerado una amenaza
para los fascistas. No puedo dejar de pensar lo valiente que fueron muchos
docentes al defender hasta el fin los
principios básicos de la educación en los que creían. Hoy, esos principios son
los valores fundamentales por los que continuamos luchando para nuestros
alumnos.
Sin duda, la
figura del maestro de Don Gregorio no deja indiferente a nadie. Es un docente
que enseña de manera individualizada entiendo en cuenta las circunstancias
personales de cada niño. Tiene un don especial con la palabra para embaucar a
su alumnado mientras explica las lecciones de historia y la literatura. Como Moncho decía:
“Pronto
me di cuenta de que el silencio del maestro era el peor castigo imaginable.
Porque todo lo que él tocaba era un cuento fascinante. El cuento podía comenzar
con una hoja de papel, después pasar por el Amazonas y la sístole y diástole
del corazón. Todo conectaba, todo tenía sentido. La hierba, la lana, la oveja,
mi frío. Cuando el maestro se dirigía hacia el mapamundi, nos quedábamos
atentos como si se iluminase la pantalla del cine Rex. Sentíamos el miedo de
los indios cuando escucharon por vez primera el relinchar de los caballos y el
estampido del arcabuz. Íbamos a lomos de los elefantes de Aníbal de Cartago por
las nieves de los Alpes, camino a Roma. Luchábamos con palos y piedras en Ponte
Sampaio contra las tropas de Napoleón. Pero no todo eran guerras. Fabricábamos
hoces y rejas de arado en las herrerías del Incio. Escribíamos cancioneros de
amor en la Provenza y en el mar de Vigo. Construíamos el Pórtico de la Gloria.
Plantábamos las patatas que habían venido de América. Y a América emigramos cuando
llegó la peste de la patata”. (pp. 31- 32).
El maestro era una
persona respetuosa y tolerante con los ritmos de aprendizaje de cada alumno.
Sabe aportar las experiencias para
generar entornos de aprendizaje óptimos donde el alumno era protagonista
de su propio aprendizaje y su formación. Un aprendizaje vital, activo y
participativo de un niño
al que todo le interesa. El maestro presenta los conocimientos de forma
empírica, por medio de la observación de la realidad cercana, que el pequeño
hace suyos medio entendiéndolos, medio deduciendo de acuerdo con sus
experiencias y su capacidad de imaginar y soñar, a pesar de las dificultades
que encierran. Don Gregorio enseñaba en una escuela en
la que se educaba a los niños atendiendo a su capacidad, su actitud y su
vocación, no a su situación económica. Consideraba que era necesario desarrollar la personalidad, los
potenciales intelectuales, artísticos y sociales propios del niño, en
particular mediante el trabajo manual. Inculca una educación
que prepara para la vida, con todas sus dimensiones y tonalidades y el trabajo
para ayudar a construir ciudadanos comprometidos con las necesidades del tiempo
que les ha tocado vivir. Además, incita
a que los alumnos emprendan sus propias búsquedas, sus investigaciones con
total libertad, para que puedan construir activamente sus saberes.
Don Gregorio era un profesor que creía en el poder de la educación y su labor
para hacer libres a los alumnos. Le gustaba que
sus alumnos aprendiesen a través de la experiencia y la observación y
entablando una relación muy cercana en ellos, especialmente con Moncho, en la
que los dos aprendían el uno del otro. Como se puede apreciar en los dos siguientes
ejemplos:
-Cuando sus alumnos charlan y hacen
alboroto les pide que escuchen y cuando no lo consigue calla y mira por la
ventana hasta que su silencio acaba dominado el ruido ambiental.
-Don Avelino, el
padre de José María, un alumno de la clase de Don Gregorio y cacique del pueblo
irrumpe en la clase para pedir al maestro mano dura con su hijo y le regala dos
capones. Don Avelino pretende que Don Gregorio
se lleve a cabo un trato preferente con su hijo. Sin embargo, no los
acepta.
Estas dos obras literarias suponen
una reflexión sobre la educación como una
herramienta potente que tenemos para mejorar el proceso, siempre
inacabable. Una forma de humanizar la humanidad, de dirigir nuestra actividad a
potenciar tres ejes: el valor del conocimiento, la bondad humana como objetivo
máximo y la felicidad, una felicidad que dé sentido al esfuerzo del presente,
de un presente que contenga el pasado como memoria y el futuro como esperanza.
A Moncho le inspira mucho su
profesor y aprendía un buen número de palabras estupendas, entre ellas la
palabra 'espiritrompa', que es el nombre que recibe la lengua de las mariposas.
“Había sábados y
festivos que pasaba por mi casa e íbamos juntos de excursión”. “Al regreso de
las excursiones, cantábamos por los caminos como dos viejos compañeros”.
Es maravilloso ver cómo los
niños salían al campo para estudiar ciencias naturales. El maestro sostenía que
el verdadero aprendizaje es el que se llevaba fuera del aula para buscar nuevos
contactos con la naturaleza y los nuevos aprendizajes. Sin embargo, en algunas cuestiones
tienen que evolucionar. Como por ejemplo la educación segregada por sexos. La escuela de hoy tiene que abrirse más
a sus contextos, que inevitablemente entran a ella, y ello exige replantearse
el oficio del maestro tanto en el aula como en la comunidad.
Tanto la película como
el relato abordan tabúes sobre la educación. La historia rechaza el autoritarismo, el caciquismo y la
violencia. Supone un pequeño homenaje a la memoria de las víctimas de la Guerra
Civil y de la dictadura franquista.
A pesar de no tener todos los recursos necesarios para poder
enseñar, Don Gregorio aprovechaba al máximo todos los aspectos de la vida
cotidiana para que su alumnado pudiese
aprender. En efecto, todos
sabemos que un maestro influye para bien o para mal en sus alumnos, por ese
motivo, es incuestionable que se cuide el respeto y la admiración entre
ambos.
Afortunadamente,
la educación ha ido evolucionando y mejorando en algunos aspectos, pero no es
suficiente, hay otros aspectos muy importantes que todavía no tienen solución. La situación de la educación en los años 30 era bastante delicada: recibía
poca financiación pública, se veía obligada a subsanar las carencias económicas
de muchas familias al no poder dar de comer
o vestir a sus hijos. Como se menciona en la película, “los maestros son
las luces de la República”
El verdadero éxito de esta obra es
que el lector o espectador percibe la historia la a través de los ojos de un niño de ocho años.
Moncho es un reflejo de la inocencia, verdad y curiosidad por aprender todo lo
desconocido que hay en el mundo. Ha sido todo un acierto que Moncho no esté
representado como un arquetipo de niño apuesto, sino que es un retrato realista
y muy cercano a la realidad de la infancia. Además, su hermano de 15 años, juega un papel importante en el desarrollo de la historia,
porque sus respuestas al chico de aquello que le pregunta ayudan a hacerle
entrar en el mundo de los adultos, al explicarle el significado de las cosas
que pasan, aunque la interpretación del niño pueda llegar a esquemas muy
simplificados.
Nuestro joven protagonista participa de la vida del
todos los personajes bien porque dialoga con ellos con frecuencia con su madre, con su hermano Andrés, con Don Gregorio, con
Aurora o porque asiste como espectador a
los numerosos sucesos que le rodean y fascinan la vida en la escuela, las
mujeres lavando en el río, los tambores de Carmiña, la muerte de Tarzán, el entierro
de la madre de Carmiña, los acontecimientos políticos de julio del 36 y también
la vida de los insectos.
En el plano
aparente los personajes configuran una galería de arquetipos tradicionales en
el plano sugeridos y nos ofrece un espectáculo de sensaciones sentimientos
condicionados por el ambiente y las relaciones. Con una sucesión de escenas a las que
damos la importancia limitada, el lector o espectador va adentrándose de forma
inevitable en la naturaleza de dichos personajes:
La familia de Moncho está formada por una madre
religiosa, conservadora que respeta pero no comparte ni el ateísmo ni el
progresismo de su marido. La diferencia de creencias no impide, sin embargo,
que la pareja se quiera y haya una buena convivencia familiar. Andrés, el
hermano mayor del protagonista, Moncho. Respecto a las creencias religiosas;
por ejemplo, Moncho piensa que las mujeres son religiosas y los hombres ateos,
porque esa la situación de su casa, que se repite en otras familias del entorno.
En lo que
respecta al pueblo, los habitantes siguen con pasión a través de la radio, los
acontecimientos y debates políticos de Madrid o Barcelona. Pueblo como la mayoría
formado por gentes de todo tipo: conformistas, asustados, o un poco de todo;
algunos ven en la República una posibilidad de cambio porque confían en la
fuerza del aún joven régimen. Está entre ellos Don Gregorio, el viejo maestro
que se entrega con ilusión a educar a una generación para que sepa crecer en
libertad. Se
posiciona a la educación como la guía,
como la brújula que marcaría el camino hacia un nuevo proyecto de país.
Don Gregorio
es un hombre culto con excelente dominio
en latín y comparte una serie de valores tolerancia respeto al trabajo justo
por un modo de vida austero. La Paz
del pueblo queda truncada con el estallido
de la Guerra Civil y su consiguiente toma de postura. El ambiente bélico
lleva a que sus vecinos con buena convivencia se conviertan en enemigos y sean
jueces y verdugos de los no piensan como de ellos. La intolerancia, las
denuncias y el odio a muerte entre los aldeanos transforman un ambiente
pacífico en un estado de guerra.
Nos vamos a detener en momentos en los que Moncho
observa lo que le rodea es importante saber mirar. Pensamos que sabemos por
instinto, por costumbre pero en realidad no está mirando necesita de un
aprendizaje para captar todo lo que pasa nuestro lado. Moncho contempla lo que
le rodea pueden ser objetos como el libro de la isla del tesoro o el
cazamariposas pueden ser seres vivos como los insectos son las manzanas pueden
ser personas como las niñas en el río o los disfrazados en carnaval pero lo
importante que se contempla los conflictos que surgen entre las personas.
Ahora bien, me gustaría destacar la forma en la que se percibe el miedo a
las nuevas circunstancias políticas y sociales. La ola de terror aliena a las
personas, les quita de expresarse de elaborar un discurso lógico. A posteriori,
el miedo abre una puerta a la mentira. El silencio y el terror no permiten recordar/narrar, por lo tanto, se
construye un relato incompleto, defectuoso y falso de la Historia.
Sin duda, uno de los aspectos que más nostalgia me
ha producido es ver cómo el maestro don Gregorio anima a leer a Moncho con uno
de mis libros favoritos de la infancia y que nunca pasan de moda como es La
isla del Tesoro de Robert Louis Stevenson. La isla es uno de los clásicos de la
literatura que se lee en las escuelas y que tiene muy buena acogida entre los
niños y niñas. El libro anticipa la idea de que Moncho y Don Gregorio van a
vivir juntos miles de aventuras que les marcarán. Este libro, como pocos otros, describe el
descubrimiento de que todos hacemos que la frontera entre el bien y el mal se
puede traspasar con mucha facilidad, que bajo el nombre del bien se pueden
cometer crímenes de todo tipo y que aquel que te ayuda te puede perjudicar y
que aquel que puede parecer el más malo de la historia se puede situar a tu
lado. Es, al fin y al cabo, el aprendizaje que hace el protagonista de la obra
de Stevenson y es el aprendizaje que hará el pequeño Moncho y nosotros con él. Los libros y las
películas, como nos recuerda don Gregorio, en cualquier contexto de una práctica
educativa verdaderamente liberadora no pueden ser otra cosa que el refugio de
los sueños para que no se mueran de frío.
Resulta llamativa una
de las escenas de la película, cuando El
maestro vomita de angustia lo que se empieza a intuir que se está perfilando el
fin de la república.La
relación entre Moncho y Don Gregorio se ve abocada su fin cuando los fascistas
ganan la guerra y comienzan a imponer sus ideologías en España, la pequeña
localidad gallega se convierte en el escenario de encierro de simpatizantes
republicanos, incluido Don Gregorio. Puesto que el padre de Mocho es también
republicano, tiene que tomar medidas para la seguridad de la familia. Pero, ¿Cuál
es la acción correcta? ¿Mantenerte fiel a tus principios o hacer sacrificios
por tu familia y su seguridad?
“También él [mi padre] había envejecido. Peor
aún. Parecía que hubiese perdido toda voluntad. Se había desfondado en un sillón y no se movía. No hablaba. No
quería comer” (p. 36). Las pruebas
de que cada persona tuvo un pasado político (pasado que compartió con gran
parte de la comunidad) son vistas
como amenazas; los sujetos se configuran como seres ajenos al compromiso social, ahistóricos, apolíticos:
“«Hay que quemar las cosas que te comprometan, Ramón.
Los periódicos, los libros. Todo»” (p. 36).
Aunque sea difícil tomar la
decisión acertada, es comprensible que uno en ocasiones haga sacrificios por
salvaguardar la seguridad y bienestar de sus queridos como hizo la familia de
Moncho. Lo terrible de esta situación es que se me rompe el alma al ver que
Moncho está en la plaza del pueblo con su familia y todo el pueblo ven salir a
los detenidos y entre ellos está Don Gregorio. Moncho le insulta (“Ateo”, “rojo” y escupirá
las palabras que el maestro le ha enseñado: “Tilonorrinco”, “espirititrompa” mientras apedrea el camión que lo conducirá a
la muerte.
La película termina con el rostro
de Moncho con una mueca que tiende a la gárgola, con una mirada que nos indica
que algo muy importante se está rompiendo en su interior, una imagen que pierde
el color y se convierte en un contraste entre el blanco y el negro. Una
metáfora muy acertada de la nueva realidad que se estrena una vez el cuerpo del
maestro quedará enterrado en una fosa común.
Pero el trasfondo de la amenaza política subsistirá
siempre, especialmente cuando Don Gregorio es atacado por ser considerado un
enemigo del régimen fascista. Así se irá abriendo entre estos dos amigos una
brecha, traída por la fuerza del contexto que los rodea. La política y la guerra
se interponen entre las personas y desembocan en la tragedia. Ningún espectador
desea que acabe Don Gregorio, un personaje que nos produce ternura, cariño y
admiración al ver cómo educa a su alumnado.
Me
gustaría recalcar que uno de los aspectos sublimes de la película es el papel
que juega la música a lo largo de todo el largometraje, las letras de las
canciones anticipan los siguientes movimientos de los personajes y verbalizan
los sentimientos de los personajes en algunas de las situaciones. Además, las bandas sonoras ayudan al espectador a
entender los pensamientos y emociones aunque estos no los expliquen de manera
directa. Quizá este aspecto está muy relacionado con la dificultad del ser
humano para expresar algunas emociones cuando son muy negativas, son
desconocidas o bien están relacionadas
con el miedo y la supervivencia.
De la historia, se origina
muchos valores emocionales debido a la contemplación del pasado a través de la memoria
y la percepción personal substituye a la supuesta “veracidad” histórica. Del
mismo modo, la solidaridad y la cooperación son
valores fundamentales en este movimiento renovador. En la Escuela Nueva se
trata de dejar de lado el individualismo y el aislacionismo tradicional, para
fomentar las relaciones interpersonales.
Toda experiencia educativa destinada a construir la
utopía está siempre acechada desde afuera y desde adentro. Desde afuera porque
las sociedades no suelen marchar lineal y triunfalmente hacia tiempos mejores,
hacia una eliminación de las formas de dominación. Los sistemas educativos
vigentes contradicen abiertamente los ideales de libertad, su función es
precisamente la contraria, la de adaptar a cualquier precio, la de negar
espacios a la imaginación y a la creatividad. Y cuando aparece un proyecto que
avanza a contrapelo de esa generalizada tendencia antiutópica, la desconfianza,
las envidias, las amenazas y hasta la destrucción no se hacen esperar. Las
acechanzas desde dentro giran, sobre todo, en torno del aprendizaje de la
libertad. La libertad no llueve del cielo, se la construye día a día y también
se la puede perder día a día. […] La práctica de la libertad es un lento y
constante proceso de interaprendizaje lleno de marchas y contramarchas.
La República se propuso llenar las
escuelas con los mejores maestros.
Pero los docentes de la época tenían una formación casi tan exigua como su
salario. Comenzó a tejerse un
sistema educativo que puso el énfasis en el alumno, le hizo protagonista de las
clases y de su formación. Los niños salían al campo para estudiar
ciencias naturales, se trataron de sustituir los monótonos coros infantiles
recitando lecciones de memoria por el debate participativo y pedagógico; los
niños y las niñas se mezclaron en las mismas aulas, donde se educaban en
igualdad, y se favoreció un tránsito sin sobresaltos desde el parvulario a la
universidad. Fue una escuela en la que se educó a los niños atendiendo a su
capacidad, su actitud y su vocación, no a su situación económica. La educación pública
recibió financiación para ello, y eso era algo que la escuela privada miró con
recelo. Todo tenía el aroma pedagógico de la Institución Libre de Enseñanza,
que fue el soporte intelectual en el que se apoyó la República. Aunque diseñó
una escuela más laica. En lo que respecta a la tarea del maestro era partir de
un diálogo abierto y permanente entre los maestros y entre ellos y su entorno
social. La escuela de hoy tiene que abrirse más a sus contextos, que
inevitablemente entran en ella y ello exige replantearse el oficio del maestro
tanto en el aula como en la comunidad.
La tarea
del maestro es distinta en los diferentes contextos sociales y geográficos de
un país. No es lo mismo trabajar en el centro de una ciudad que en la
periferia, no es lo mismo trabajar en el centro de una ciudad que en la
periferia, no es lo mismo trabajar en contextos sociales relativamente estables
que en lugares en donde se viven las tensiones propias de la violencia; no es
lo mismo trabajar con alumnos que cuentan con todos los recursos que hacerlo en
condiciones de enorme pobreza.
En efecto, uno de los
aspectos que más me gusta de estas dos
obras especialmente, de la película es una oportunidad perfecta para llevarla a
cabo en una segundas de lenguas debido a que aprovecha la
predisposición positiva que tienen los alumnos hacia todo lo visual y la forma de
llevar la vida real al aula lo que permite ejercitar la comprensión oral de una
manera más próxima y realista que cuando exponemos a los alumnos a simples
audiciones. Además, permite trabajar elementos no verbales: observar las
actitudes, los comportamientos, los gestos, las distancias entre los alumnos,
las reacciones afectivas por fuerza positiva o negativa. La combinación de los
canales visual y auditivo facilita enormemente la comprensión y entendimiento
de la obra. También se aprovecha la oportunidad para hacer pensar a los alumnos. De esta manera, el cine y la literatura es una
fuente de input lingüístico y cultural que acercará al alumno a la historia
española y a los difíciles años 36.
En lo que respecta al
contexto español, el 14 de abril de 1931, la
República encontró una España analfabeta y desnutrida. Se propuso
llenar las escuelas con los mejores maestros. Pero los
docentes de la época tenían una formación casi tan exigua como su salario. En
las Semanas Pedagógicas recibían asesoramiento de los inspectores, para
aumentar su formación. Se hizo del maestro la persona más culta, eran los
intelectuales de los pueblos y, con toda la precariedad en que vivían, ejercieron
de una forma digna. Se proyectó la creación paulatina de 27.000 escuelas, pero mientras, los ayuntamientos adecentaron salas donde educar
a los niños y a los mayores. Entonces
las maestras desempeñaron un papel primordial: enseñaban en sus casas con la
subvención del ayuntamiento.
La Iglesia jugó un papel fundamental en la represión y la
depuración del magisterio. Por detrás de los asesinatos, de la
crueldad, el dolor y el miedo, existía la política del franquismo: una campaña
sistemática de erradicación de la política educativa y cultural de la
República. En nueve provincias de las que existen datos sistemáticos, fueron
ejecutados en torno a 250 maestros. Y 54 institutos públicos de enseñanza
secundaria creados por la República fueron cerrados. Por añadidura, en torno a
un 25 por ciento de los maestros sufrieron algún tipo de represión y un 10 por
ciento fueron inhabilitados de por vida. No se trataba solamente de odios
y rencores personales: se buscaba implantar un miedo generalizado.
El golpe de estado de julio de 1936, un sector importante del
ejército (los generales Franco, Mola, Sanjurjo, Goded…) inspirado y financiado
por las clases poderosas del estado, los terratenientes y la alta burguesía,
que abandonaron la vía legal y parlamentaria
para decantarse por las armas, el terror y la dictadura, que llevó a la muerte
violenta a miles de personas partidarias de la república y de su proyecto
modernizador. El día de 18 de julio de 1936, el general Franco salió de
Canarias al frente del ejército insurrecto (recordar al final de la película
cuando se dice: “Hay guerra en África”, mientras Mola declaraba el estado de
Guerra y ocupaba Pamplona.
Es entonces cuando se
origina una literatura reivindicadora de
la memoria en donde hay, por parte de los autores, una toma de postura, no
tanto desde la crítica política sino desde una adscripción emotiva e
intelectual, hacia el grupo derrotado durante la Guerra Civil.
Me llama la atención la forma común de resolver muchos de conflictos que suceden en la obra es utilizando la violencia. Las respuestas que se producen no son siempre adecuadas hay respuestas agresivas y violentas y reflexivas pero también las hay respetuosos e inteligentes pacientes y valientes los conflictos que experimentamos son muy diversos se sitúan en todos los ámbitos de relación familia, compañeros profesores, amigos más ampliamente en la comunidad, grupo social pueblo, barrio e incluso se puede hablar de la estructura social y política. Por ejemplo:
-Moncho ve que José María
empuja con su bici a su amigo Roque le da un balonazo y se pelea con él. Cuando dos alumnos se peleaban, don Gregorio los llamaba, los
hacía darse la mano y después “los sentaba en el mismo pupitre” (p. 31). De esa
manera fue cómo Moncho conoció a su mejor amigo.
-Holis está harto de Tarzán,
el perro de Carmina, le moleste cuando mantienen con ella relaciones sexuales.
Por esa razón, una noche lo mata atravesándolo con un palo afilado.
Seguidamente, otro de
los momentos con los que más me sentí identificada con Don Gregorio como
docente en prácticas fue cuando Moncho sufre un ataque de asma
en el campo y Don Gregorio lo sumerge en el agua para favorecer la ventilación.
Recuerdo con mucha angustia vivir una situación parecida en el aula con un
alumno que estaba sufriendo una bajada de azúcar y desconocía como actuar correctamente. A partir de ese momento,
entendí la necesidad de que un docente supiese primeros auxilios por si en alguna ocasión
sucede un accidente y no hay expertos que puedan atender al enfermo.
The Great Gatsby by F. Scott Fitzgerald
Hoy en día, El gran Gatsby es ampliamente
considerado como un clásico de la literatura y un contendiente con el título de
"gran novela estadounidense"
La película consta de dos partes bien diferenciadas. En la
primera, el personaje de Nick Carraway internado a causa de su alcoholismo,
empieza a escribir la historia de su misterioso vecino, Jay Gatsby. Durante esa
primera parte, asistimos a una presentación muy demorada del protagonista, al
que conocemos a través de referencias de otros personajes y, sobre todo,
gracias a las espectaculares fiestas que ofrece en su mansión. Aparece también
el resto de personajes: los Buchanan y la sofisticada golfista Jordan Baker. Pero el último en aparecer es el propio
Gatsby, a quien primero conocemos de forma sesgada y, solo al final,
descubrimos su rostro. En la segunda parte, asistimos al romance entre Gatsby y
Daisy. En ese momento, Luhrmann abandona los excesos pirotécnicos y se centra
en la historia, y la cuenta con bastante solvencia.
El gran Gatsby
es un clásico de la literatura estadounidense y ofrece una historia social
crítica de los Estados
Unidos de los años 20 dentro de
su narrativa. Esa época, conocida por la prosperidad económica sin precedentes,
la evolución de la música
de jazz, el contrabando y otras
actividades criminales. El gran Gatsby explora los temas de decadencia, idealismo, resistencia al cambio, agitación social y el exceso,
creando un retrato de la época del jazz o de los locos años veinte que ha sido descrito como una advertencia con respecto
al sueño americano.
Fitzgerald utiliza estos desarrollos sociales de la década de
1920 para construir a las historias de Gatsby con detalles simples, como los
automóviles hasta temas más amplios como las alusiones discretas de Fitzgerald
a la cultura del crimen organizado, que era la fuente de la fortuna de Gatsby. Fitzgerald educa
a sus lectores acerca de la sociedad estridente de esos años mediante la
colocación de una trama atemporal, en la cual es fácil identificarse dentro del
contexto histórico de la época.
Fitzgerald también es similar a Jay Gatsby, al enamorarse
durante su permanencia en el ejército, cayó en una vida de decadencia tratando
de probarse a sí mismo ante la chica que amaba Zelda
Sayre. Fitzgerald, inspirado por las
fiestas a las que había asistido durante sus visitas a la costa norte de Long
Island. El gran Gatsby de Fitzgerald representa el intento para
hacer frente a sus sentimientos contradictorios acerca de la época del jazz. Después
del nacimiento de su hijo, los Fitzgerald se trasladaron a Great
Neck, Nueva York, en Long Island, en
octubre de 1922; la ciudad fue utilizada como el escenario para The
Great Gatsby. Los vecinos de Fitzgerald en Great Neck eran destacados y nuevos
ricos neoyorquinos Estos habitantes eran considerados "dinero nuevo",
a diferencia de los que vinieron de Manhasset Neck o Cow Neck Peninsula,
lugares que fueron el hogar de muchas de las familias más ricas establecidas en
Nueva York. Esta alusión de la vida real dio a Fitzgerald la idea de "West
Egg" y "East Egg".
Fitzgerald simboliza como ningún otro escritor de la Generación
Perdida el descalabro de la sociedad norteamericana de entreguerras, su
profunda crisis de valores, su euforia inicial y su demolición final. Malgastó
su talento y sus fuerzas intentado vencer a la implacable ofensiva del fracaso,
convencido de que la felicidad había estado en sus manos pero la había dejado
escapar sin remedio.
Francis Scott Fitzgerald decía que “la vida es un asunto romántico”
y por eso seguramente logró maravillarnos con uno de los personajes más
perdedores y al mismo tiempo más triunfadores y soñadores que ha dado la
literatura por libros como 'El gran Gatsby'. Jay Gatsby era “el nuevo héroe del
siglo XX”. Es un aventurero, pero también un romántico, alguien capaz de
arriesgarse hasta las últimas consecuencias por ir detrás de su amor, Daisy
Buchanan. Daisy era bella, frágil y atareada con la casa y su hija
El gran Gatsby como
una "advertencia de lo decrépito del sueño americano”. La historia trata
de la aspiración humana a empezar de nuevo, la política social, su brutalidad y
también la traición, de los propios ideales y de las personas. Además, se
percibe como una historia "acerca de la descomposición de las diferencias
de clase en la cara de una economía moderna basada no en la condición y
posición, sino en la innovación y capacidad de satisfacer las necesidades
siempre cambiantes de los consumidores."
El gran Gatsby explora como un tema
las expectativas sociales de género, ejemplificado en el personaje de Daisy
Buchanan la marginación de la mujer en la clase social de East Egg que
Fitzgerald representa. Como una clase alta, mujer blanca que vive en East Egg
durante este período de tiempo en Estados Unidos, Daisy debe cumplir con
ciertas expectativas de la sociedad, incluyendo llenar activamente el papel de
esposa sumisa, mujer mimada, madre y guardiana de la casa. Daisy es un producto social de un entorno que no
valora a las mujeres. Se ajusta a la feminidad de la época. Ella misma menciona
que “es mejor para una mujer ser hermosa y simple”.
A medida que el lector avanza, encuentra en Daisy a una
"pequeña , hermosa e ingenua" que es totalmente dependiente de su
marido para la seguridad financiera y social. Se podría argumentar que la
decisión final de Daisy de permanecer con su marido a pesar de sus sentimientos
por Gatsby se puede atribuir a la situación, seguridad y comodidad que su
matrimonio con Tom Buchanan ofrece. Además, el tema de la función familiar
femenina dentro de El gran Gatsby va de la mano con la de la
unidad de la familia ideal asociada con el gran sueño estadounidense - un sueño
que se hace realidad para Gatsby y Daisy.
El secreto de 'El
gran Gatsby' está en el propio personaje protagonista Gatsby del que apenas se
sabe hasta final de la obra. A lo largo del relato, Nick Carraway, el narrador
de la obra, un buen chico del Medio Oeste, se ve empujado al mundo de Gatsby y
en este viaje va perdiendo sus propios anhelos. Nick se declara un narrador inteligente, es decir, no da detalles
que supongan un prejuicio para los
lectores y espectadores.
“Cumplía treinta. Ante mí se extendía el camino portentoso y amenazador de una
nueva década”. Además, Carraway recoge que el misterio que rodea a Gatsby, el
origen desconocido de su fortuna que se da a entender que no es legítimo y a
las fiestas que celebra pero no participa, su obsesión por Daisy mientras
contempla las luces al otro lado de la bahía, es el motor del relato, la fuerza
que arrastra esta novela incesantemente hacia el final. Gastby encarna al
caballero ideal que toda mujer quiere y a la ilusión que los demás tratan de
hacer realidad. De la misma manera, representa la energía vital de la
esperanza, que sin embargo, acaba por resultar destructiva, y a la vez la
incógnita de una época que todavía no es consciente de que lo peor está por
venir. La historia toma lugar en una época en la todos los tabúes eran
descubiertos y se pone en la tela de juicio los valores del siglo XX en
relación con los valores del siglo XXI.
El gran Gatsby nos presenta los desfases de la clase
adinerada, el lujo sin reparos, la laguna que separa a las diferentes clases
sociales de la época, el desprecio que los provenientes de familias adineradas
sienten hacia los nuevos ricos, y la determinación de un hombre a hacer todo lo
que haga falta para recuperar a la chica que amó en su juventud. La historia
nos viene a hacer reflexionar grosso modo sobre la hipocresía de las personas con dinero:
“mientras yo viva bien y tenga dinero, no me importa lo que te suceda a ti”.
Fitzgerald
tiene la técnica literaria de fijarse en uno de los dos extremos de la
sociedad, el de la gente bonita, riquísima, las mansiones, los criados fieles,
la rutilancia de las noches sin mesura, en definitiva, el mundo de los ricos. Trata
de muy pocos personajes de la clase elevada y de un testigo que se asimila a
ellos. El autor describe los excesos de los felices veinte que poco después dan
lugar a la Gran Depresión. Con el fin de la Primera Guerra Mundial se inició
una década en la que el mundo occidental se dedicó a celebrar el simple hecho
de estar vivos. Es una época de materialismo llevada al extremo.
Jay Gatsby, el
caballero que reina sobre West Egg, es el arquetipo de una época dominada por
los excesos sociales, las grandes diferencias y la corrupción política
generalizada que acabó en la mayor crisis del capitalismo de todos los tiempos. El dinero, el éxito y la fama estaban a la mano con solo
mezclar las dosis adecuadas de coraje y audacia. Los
excesos formaban parte del itinerario que se tenía que recorrer para certificar
que se había alcanzado la dicha. Las imágenes hablan mucho más que las palabras, lo que de verdad importa es aparentar ser alguien
quien no eres.
“Jay Gatsby is the man who has
everything. But one thing will always be out of his reach ... Everybody who is
anybody is seen at his glittering parties. Day and night his Long Island
mansion buzzes with bright young things drinking, dancing and debating his
mysterious character. For Gatsby - young, handsome, fabulously rich - always
seems alone in the crowd, watching and waiting, though no one knows what for.
Beneath the shimmering surface of his life he is hiding a secret: a silent
longing that can never be fulfilled. And soon this destructive obsession will
force his world to unravel”.
Sin duda,
uno de los grandes logros de El gran Gatsby es
la recreación visual de los tres espacios en los que se desarrolla la acción:
por un lado, Long Island, lugar de residencia habitual de las familias más
adineradas de Nueva York; por otro lado, la propia ciudad de Nueva York en sus
años de más crecimiento tras la Primera Guerra Mundial y, en mitad de las dos, lo que Nick Carraway
llama el “valle de las cenizas”, una tierra baldía, sucia en la que viven otros
dos personajes importantes para la historia, George Wilson y su esposa Myrtle. Este
último lugar representa el lugar de los sueños rotos, la envidia, la tristeza, los pecados, la lujuria y secretos guardados de la ciudad de
Nueva York.
Ahora bien, la mansión de Jay Gatsby revela datos que permiten ir descubriendo
al personaje. Es nueva, pero diseñada como si llevara tiempo levantada y
construida como si encerrara un pasado, es decir, una historia, la casa se
utiliza como salón para las memorables fiestas que celebra su dueño. Es más
escaparate que refugio. Busca más impresionar que acompañar sin molestar. Frente
a esa mansión, al otro lado de la bahía, el matrimonio Buchanan tiene una casa de
ladrillo. Más pequeña pero mucho más asentada y forrada de hiedra vive arropada
por la vegetación del jardín que la rodea. La casa de los Buchanan no es una
recién llegada. Por eso la mirada de Gatsby se pierde por la luz verde del
embarcadero un
lugar que represente la esperanza, los sueños
inalcanzables y el futuro incierto. De
la misma manera, el color azul del agua que separa la casa de Daisy y el Gran
Gatsby simbolizan los sueños por alcanzar y la decandencia.
Otro de los aspectos sublimes de película es el significado
del uso que se hace de los colores:
Se
utilizan el color blanco y colores pasteles para representar la inocencia,
pureza e ingenuidad como se puede apreciar en el tono de piel de Daisy. Por el contrario, el color rojo de
Mirtle para representar todo lo opuesto.
Seguidamente uno de los colores más frecuentes es el amarillo que simboliza el dinero y el materialismo
como se ve en el coche dorado del accidente, la corbata dorada de Gatsby, los
botones dorados del vestido de Daisy. En la fiesta todo es brillante y rápido y
cuando acaba todo es oscuro, negro y con ritmo más lento reflejando la
decadencia de toda ilusión. Todo es un constante contraste de luces y sombras. De la misma manera, se aprecia
una clara diferencia entre el vestuario de
las personas de clase alta que visten trajes negros, dorados y
plateados, mientras que las personas de la clase baja llevan ropa de colores
rojo y amarillo.
Esta es la quinta versión de El
gran Gatsby tras las de Herbert Brenon (1926), Elliott
Nugent (1949), Jack Clayton (1974) y Robert Markowitz (2000), esta última para
televisión.El director de la película,
Baz Luhrmann, como es de esperar por su personal, se acompaña de una banda sonora es el rapero
Jay-Z y cuenta con las estrellas del momento Lana del Rey, Fergie o Jack White para recrear su versión del clásico de
literatura de Francis Scott Fitzgerald. El fondo musical pertenece a los grupos
que pusieron banda sonora a la felicidad de una década que alojaba en su interior un desencanto. En el
texto se citan algunas piezas concretas, como 'Three O'Clock in the Morning',
de Paul Whiteman, que se proclamaría inventor del jazz, 'The Sheik of Araby',
del pianista y humorista Fats Waller o el clásico 'Beale Street Blues', de Chris
Barber. Aparecen un total de 20 bandas sonoras en la última película. Ha
pretendido recrear toda una época, y para ello ha sustituido el jazz por el hip hop, que sería su equivalente hoy
en día. Aunque se ve presentada quizá de manera forzada. La música sube y baja en función de la seriedad de la escena
y con ello, se refleja las dos esferas de Gatsby la seriedad y la festividad.
En definitiva, las fiestas de
Gatsby donde se aprecia los grandes cambios musicales se pueden shows visuales.
Lo cierto es que la novela tiene muchas
referencias visuales que en esta ocasión Luhrmann, apuesta por un inicio vertiginoso
y trepidante, su puesta en escena es espectacular y todos y cada uno de sus
planos están cuidados y estudiados al detalle para causar una sensación u otra
en el espectador, con constantes movimientos de zoom y una increíble explosión de brillo y color que
nos presenta unos años 20 muy movidos. Baz Luhrmann aplica su propia visión de
los locos años 20 y sirve de juegos artificiales, lujosas mansiones y alcohol, todo bajo su mirada de videoclip demasiado dado a los excesos
audiovisuales. Cuando Tom visita a su amante Mirtle, la música y la cámara enfatizan las cuestiones más
llamativas como las prostitutas, las fiestas,
los efectos de la droga y el
alcohol. Además,
aparecen muchos cortes en la misma escena para ver todas las reacciones de los
personajes ante una misma situación.
Su uso del 3D es deslumbrante en su
manera de arrastrarte a sus escenarios, mientras que el diseño de producción y
el vestuario es más opulento y sugerente de lo que fue en aquella época. Su estilo
personal repleto de extravagancias, colorismo y coreografías imposibles recrea a un Gatsby en una sociedad que vivió tan rápido que estaba
condenada a estrellarse, a convertirse en tragedia. Todos estos aspectos
lograron que la película fuera ganadora de dos premios Óscar al mejor vestuario
y producción. Considero que son escenas muy logradas, pero en su conjunto algo cargadas y
quizás algo distantes para el espectador.
La
lectura es una experiencia individual. En la
obra solo se incluye lo imprescindible, muchos detalles son contados de pasada. Vamos averiguando progresivamente algunos
detalles, a través de la mirada de Nick y con lo que otros le cuentan, un misterio que, al final, nos revela el
auténtico perfil romántico de Gatsby, el verdadero protagonista de la historia,
un misterioso millonario al que divisa por la noche contemplando la luz verdosa
de un embarcadero al otro lado de la bahía. Allí vive la mujer de la que está
enamorado, Daisy cuya voz “está llena de dinero” y su marido Tom, rico y
privilegiado de nacimiento.
El Gran Gatsby en una versión 2.0 ambientada en este país
en la primera década del siglo XXI donde el lujo es un exceso y un síntoma de carencia sobre algo. ¿A qué se dedicaría ahora el protagonista? ¿Haría
su fortuna levando colmenas de pisos en la costa o en las afueras de la
capital, al estilo Pocero, en lugar de traficar con alcohol? Y su enemigo, Tom,
¿sería un banquero o un político?
El comienzo de
la novela es todo un acierto para captar la atención del lector, a través de un
consejo que el padre de Nick le dio a su hijo que tendrán un importante peso a
lo largo de la novela: “Cuando sientas ganas de criticar a alguien, recuerda
que en este mundo no todos han tenidos las mismas oportunidades/ventajas que
tú”. Del mismo modo, a través de los
rumores del vecino de Nick, Jay Gatsby empecemos a sentir curiosidad por saber
quién es. Sin embargo, el propio Gatsby solo muestra aquellos aspectos que Nick
Carraway quiere que vea. Gastby
era invisible para sus invitados y estos se creían las historias y rumores
sobre su persona. Solo Nick fue quien le conoció verdaderamente y se ganó su
confianza debido a que no estaba acostumbrado a una amistad desinteresada. El
propio Gatsby definía a Nick como “La única
persona auténtica que valía más que
todos en ese grupo junto”. Aunque,
el juicio de Nick sobre Gastby fuera el más duro de todos.
En lo que
respecta al carácter de los personajes, en términos generales, en las películas
y en el libro son idénticos: son pesados, egoístas, superficiales, egocéntricos
y antipáticos. Nick
es el punto de contacto con la audiencia y no lo logra establecer un vínculo con la
audiencia. Por lo que respecta a Tom Mcguire no es creíble como un veterano de
guerra y alcohólico depresivo. Se puede clasificar a los personajes por una
dualidad y espejos. Por ejemplo: Nick y Gastby, George y Mirtle como pareja pobre y Tom y Daisy como pareja rica.
El final de la
obra acaba siendo una decepción para
todos puestos que acaban solos y tristes. Los espectadores más románticos quedan devastados por la
ilusión de algo que puso der y no fue. Daisy
se no queda con Gastby por una cuestión de reputación, dinero y no de amor y admiración.
Mientras que Gatsby se muestra abatido ante la indiferencia
por todo lo que hace por ella y muere triste y solo.Los personajes no tenían un
objetivo en la vida, no sabían por qué estaban vivos y cómo llenar el vacío que
tenían por dentro, lo que dan a entender
la incapacidad de los seres humanos para moverse del pasado y no avanzar. Los
personajes hacen continuas referencias a la importancia del pasado para los
sueños del futuro. Como
se puede apreciar en la novela de la siguiente manera: “Gastby
fue más bien aquello que lo devoró (el hecho de involucrarse con personas que
no le menospreciaban) una basura que flotaba en la estela de sus sueños. Su
interés por las congojas intempestivas y las efímeras dichas de los hombres lo
que le mató por un tiempo”. En el final de la novela, Gatsby nunca se olvidó de
su padre, en ambas películas de la sensación de que se olvida de su padre. En la película, la cara del padre de Gatsby en el funeral de su hijo es indescriptible.
Algunas
de las ideas que he sacado en consecuencia del final son: que lo maravilloso de
este mundo es lo caótica que es la vida,
que no se recupera lo que se perdió por más que se trate de imitar, se tiene
que ser prefecto para poder ser feliz, asimilé lo complicada que es naturaleza humana y la idealización del amor.
Se intuye que la riqueza y la muerte van de la mano, así como, la corrupción e
inmoralidad y que no va a tener un buen desenlace final. Sin duda, se muestra
la opinión sobre un tema tan personal como son las relaciones amorosas, en este
caso, concretamente, la obra hace reflexionar sobre las infidelidades y
búsqueda de la “pareja ideal”.
Se
refleja una constante crítica del sueño americano: “no importa quien seas,
puedes triunfar en Estados Unidos, pero para ello, debes trabajar muy duro”.
Existen personas como George Wilson y Mirtle aunque trabajan no consiguen el
sueño americano, por otro lado, están
los ricos que los aristócratas quienes heredan títulos nobiliarios a los que no
les hace falta esforzarse demasiado por ganar grandes riquezas.
La obra fue publicada en 1925,
ambas películas apenas tienen cambios con el libro, ofrecen una amplia variedad
de detalles en las descripciones que permite al lector y espectador situarse y
contextualizar la historia. Ambas películas son una buena adaptación del libro. La historia es un constante asalto a los
sentidos. En lo que respecta a la línea argumental, la obra no sigue una
estructura lineal, desconocemos cuanto tiempo pasa entre unas escenas y otras.
Resulta algo difícil seguir los ritmos de la obra.
En lo que respecta a similitudes y
diferencias entre las dos versiones de las películas, podemos destacar:
Entre ambas películas, en este
caso, en la segunda película, las emociones son más intensas. Por ejemplo: Los
gestos de las mujeres hacia los hombres y viceversa en la fiesta son más
groseros, sin embargo, en la primera película, son más bien insinuaciones. Es
indudable que se aprecia una mejora de los efectos especiales a la hora de
producir las películas, en la primera es notable el sudor en la frente de los
personajes.
To kill a mockingbird by Harper Lee
Matar a un ruiseñor nos presenta por un lado, la historia de un caso de racismo e injusticia social contra Tom Robinson, un hombre de raza negra acusado de violar a Mayella Ewell, una joven mujer blanca de la ciudad imaginaria de Maycomb, Alabama al sur de los Estados Unidos durante la Gran Depresión, a través de los ojos y la voz de una niña inquieta e inocente de seis años llamada Jean Louise Finch, a la que todos conocen como Scout, la hija de Atticus Finch, el abogado que defiende a Tom Robinson en el caso.
Atticus Finch es el padre de Jem y Scout, un abogado sureño con un gran sentido de la justicia que acepta defender el caso de Tom Robinson. Tiene que enfrentarse a todo tipo de estigmas sociales, leyes que no se aplican igual a todas las personas, injusticias de la realidad, la falta de humanidad, ataques y desprecios de sus vecinos por defender a un hombre de raza negra. Tiene que escuchar comentarios como “amante de los negratas”. Dicha situación acaba afectando a Scout y Jem en el colegio.
Por otro lado, los juegos de niños, peleas y aventuras que viven Scout, su hermano Jem y su amigo Dill durante el verano les sirven para conocer la figura de Boo Radley, un misterioso y huraño vecino cuyo pasado criminal nada tiene que ver con el presente solitario y del que nadie se atreve a hablar, lo que genera aún más curiosidad a los niños para intentar conversar con él acerca de los regalos que les deja escondidos en el hueco de un árbol.
Uno de los instantes clave de la novela, sucede cuando Finch eliminará con un rifle un del perro rabioso ante el asombro de sus hijos, sobre todo Jem. Dicha escena es un preámbulo de lo que le espera a Finch posteriormente, el perro representa el peligro irracional que se verterá sobre el pueblo y su habitantes. El padre sabe usar armas aunque no tiene ninguna. Calpurnia menciona a Jem lo siguiente: “Tu padre es el mejor tirador del condado. Otra cosa es que tu padre no necesita usar la violencia para que se le respete”. Haciendo referencia a que la violencia es siempre el último recurso, aunque, a veces hay que hacer cosas que nos duelen para salvaguardar y proteger a la familia.
El juicio ocupa buena parte de la obra donde el ritmo y planificación están prodigiosamente medidas. Es una pantomima para hablar de lo miserable que puede llegar a ser el ser humano. Sin ningún tipo de manipulación, Finch expone los hechos poniendo la voz de la verdad, añadiendo la ironía de que ésta a veces no es suficiente para sobrevivir en un mundo dominado por la mentira y el engaño, donde es factible hacer daño el prójimo en beneficio propio, o simple y llanamente por odio. Un odio incomprensible que nace de la propia naturaleza del hombre, capaz de hacer el mal sólo porque sí, porque se es malvado, tal y como representa el personaje de Bob Ewell, que se convertirá en el ogro de la novela, sobre todo en su tercio final, cuando la obra alcanza el carácter de cuento de hadas con tintes terroríficos.
A lo largo del juicio, Atticus demuestra la inocencia de Tom Robinson y deja en evidencia las mentiras de la supuesta víctima, Mayela Ewell que golpeada y torturada por su padre pederasta y alcohólico Bob. Aunque las siguientes palabras de Atticus Finch dejan intuir que el propio Atticus ya sabe cómo va acabar el juicio: “Valor no es un hombre con una pistola en su mano. El verdadero valor es cuando uno sabe que la batalla está perdida, pero lo intenta a pesar de todo y lucha hasta el final, pase lo que pase. Uno gana raras veces, pero alguna vez vence”. Haciendo hincapié en que la valentía no reside en la violencia o en machacar a una persona, que hay veces que plantar cara para defender algo de manera justa y que se debe de creer en la igualdad, honestidad, pasión y el coraje de las personas. Sin embargo, Tom es condenado injustamente y luego es herido al tratar de escapar. Bob Ewell considera que ha sido humillado en el juicio y quiere vengarse. Bob termina atacando a Jem y a Scout. Sorprendentemente estos son defendidos y salvados por Boo Radley; Ewell muere en la pelea, aunque no se sabe exactamente si fue Boo o Jem quien lo hiere.
Al final, el Sherif y Atticus llegan a la conclusión de que no es conveniente someter a ninguno de ellos a un juicio ya que, sería como “matar a un ruiseñor”, un pájaro que no hace mal a nadie y lo que hace es cantar. Lo correcto es aceptar la conclusión de que Ewell se cayó sobre su propio cuchillo.
En lo que respecta a la autora, Matar a un ruiseñor es la única novela publicada por Harper Lee. Esta obra fue ganadora del premio Pullitzer en el año 1961 y la exitosa adaptación al cine fue ganadora de tres premios Oscar, uno de ellos a Gregory Peck como mejor actor protagonista y mejor dirección artística.
La escritora vivió su infancia y su juventud entre la literatura y las desigualdades sociales, dos elementos que transmite en su obra. Fue todo un acierto para la literatura, manifestar los defectos de una sociedad supuestamente correcta, pero en el fondo, todavía imperfecta. Harper Lee no quería que la crispación y las injusticias se quedasen en simples conversaciones en las familias sino dar un paso más allá y poner sobre la mesa un problema de xenofobia, de discriminación racial y falta de igualdad que muchos se niegan a reconocer. Fue una novela muy personal dónde volcó muchos detalles de su vida personal durante la infancia y un canto de amor su padre que tanto cariño y respeto la crió.
Ahora bien, me pregunto si después de tantos años verdaderamente hemos perfeccionado la sociedad o si sigue sin avanzar. Además, ¿Hubiésemos percibido la historia de la misma manera si el autor hubiese sido de raza de negra? Muchas de las líneas de la novela y la película pueden estar situadas con naturalidad en el siglo XXI. Quizás por el momento histórico en que estamos, por el desarrollo actual en la discusión social de temas como el racismo (pero también el feminismo, y los derechos LGTB) y la propia posición de las personas ante estas desigualdades. En definitiva, la búsqueda de la justicia es un tema atemporal e imperecedero.
Es la propia Scout, un reflejo de la propia autora cuando era niña, la que, desde sus ojos y su mirada de niña de seis años, cuenta el devenir de Maycomb y sus habitantes en los primeros años de la terrible década de los treinta.
Todo el asunto racial conforma el tema principal de la novela, y a lo largo de esta vemos cómo Scout y Jem Finch, van entendiendo esta problemática y van acercando los problemas que parecían imperceptibles en la sociedad. Atticus Finch, actúa como el encargado de generar conciencia y simpatía por las personas de raza negra, no solo con sus hijos, sino con todo el pueblo de Maycomb de forma simple, clara y directa. Pone al desnudo los valores de cada uno de los habitantes de Maycomb como se puede apreciar en la siguiente frase: “Antes de poder vivir con otras personas tengo que vivir conmigo mismo”.
Después de la Guerra de Secesión entre los estados del sur y los estados del norte de Estados Unidos, se generaron grandes diferencias (económicas y sociales) atravesadas por un tema en común: la esclavitud. Los Estados del Norte defendían la abolición de la esclavitud y poseían sus economías basadas en la industria, los Estados del Sur, por su parte, tenían economías basadas en la agricultura, sobre todo de la producción de algodón, donde la esclavitud negra era parte integral del sistema. Mientras que en España tenía lugar la Guerra por Cuba. Una sociedad que quizás se jactaba de ser justa, de criticar el ataque a las personas judías, pero que internamente todavía discriminaba a las personas de raza negra, y los separaba del avance, de su entorno. Como se aprecia el sistema social está construido para que las personas de raza negra convivan con las personas de raza blanca de forma marginal y separada. Como se puede ver en la diferencia de viviendas de las personas de raza blanca y las personas de raza negra.
Y si la historia es magnífica, no lo son menos los personajes. La construcción, el desarrollo psicológico. Hay que destacar que se presenta una sociedad con estereotipos muy marcados y perfectamente dibujados en ese tramo a través de sus vivencias.
Scout resulta un personaje redondo con toques de humor, dulzura e inocencia del que vamos observando una evolución a lo largo de la novela, como va adquiriendo madurez según se suceden los acontecimientos. Es una niña que rompe con muchos estereotipos, no le gusta usar faldas y ser una dama de la sociedad. Le gusta usar pantalones, correr y jugar con sus amigos. El personaje de Atticus es un hombre responsable, admirable, memorable, no influenciable, con presencia física y sentido del humor, todo un modelo de padre y profesional con los pies en el suelo, padre viudo que educa a Scout y Jem sabiendo que no podrá librarles de todos los males del mundo pero es un personaje literario flojo, sin conflicto y demasiado idílico con el que el lector crea una admiración distante, pero no identificación o empatía. El personaje de Atticus no necesita cambios y/o evolución a lo largo de la obra, pero es el guía para que los demás personajes cambien Es considero el gran héroe del cine americano. Es un personaje muy difícil de interpretar porque actúa como una persona corriente, lo que es muy difícil de imitar. Por la apariencia física, sabemos que es un hombre respetable y con estudios ya que, siempre va vestido con camisa y corbata.
Un personaje que resulta fundamental a la par que tremendamente misterioso es el de Boo Radley, que se destapa como un pilar imprescindible en el desarrollo de la trama. Además, personajes como Tía Alexandra y su corte de amigas de la vecindad de Maycomb se encargan de señalar y marcar estas diferencias entre familias que en ocasiones resultan ser sólo imágenes externas y mitos, como el de los Radley, que el desarrollo de los acontecimientos se encarga de desmentir. Las personas de raza negra no son entonces un fin, son solo un medio. No tienen voz en la novela y muchos de ellos son personajes sumisos y “enblanquecidos”, como Calpurnia, la criada de la familia, que trata a los niños como si fuesen sus hijos y a la que se trata con mucho respeto. En definitiva, vemos como las familias y los clanes, que gozan, o sufren, de una reputación construida por años y generaciones. Esta reputación negativa, como en el caso de los Ewell, o positiva, en el caso de los Finch.
El papel de la mujer aparece estigmatizado pero no era consciente de ello, ni siquiera las mujeres. De hecho en la novela nunca se utiliza la palabra feminismo. Como se puede apreciar en la siguiente frase dicha por una mujer: “No es necesario que uno explique todo lo que sabe. No es femenino…”. De la misma manera, se aprecia una voz a favor del feminismo, con la descripción que se hace de la pequeña Scott diciendo que a ella no le gustan ni las faldas ni los vestidos y que lo que más le gusta es ir vestida con pantalones y buscar aventuras con su hermano y su amigo en la casa del árbol.
Matar a un ruiseñor es una novela monotónica narrada en la primera persona de Scout Finch, tiene un desarrollo lineal del tiempo. Utiliza la analepsis o flashback, en la que es común el rompimiento del orden cronológico de la historia con vueltas al pasado, como se puede ver en la introducción inicial a Maycomb y por la narración de los testigos en el juicio. Por lo que respecta al resto de escenas no hay ningún otro movimiento temporal significativo.
El hecho pues de que la historia sea contada desde los ojos de una niña inocente, da a la historia una cierta credibilidad lo que dotó a Lee de grandes libertades y herramientas y además, supuso un punto de partida para poner en tela de juicio muchas de las verdades establecidas de Maycomb que critica la obra. Como por ejemplo: El sistema educativo, sus métodos de enseñanza, el trato con las personas de raza negra, la pérdida de la inocencia, de la creación de valores para poder transitar por la vida, de cuestiones de castas en la América profunda, de la presunción de inocencia y de la labor de los abogados en la justicia. Son temas que Scout y los niños siempre cuestionan desde su posición y con los que constantemente chocan y desentienden porque “todavía por son niños” como apunta la siguiente frase de la obra: “Nunca llegarás a entender realmente a una persona hasta que consideres las cosas desde su punto de vista… Hasta que te metas en su piel y camines con ella”. De la misma manera, también se aborda el asunto del aprendizaje moral, la ética, el crecimiento personal, la lucha entre la idea del individuo y la del colectivo, o la confrontación clásica entre el bien y el mal, expresando los hechos de forma afectiva, humorística, nostálgica.
Esto es fácil de notar al leer la novela, Scout Finch es un personaje por momentos inverosímil: la forma de expresarse y su inteligencia no son propias de una niña de esa edad. Y no es que los niños no sean ni inteligentes ni locuaces; pero Scout Finch parece por momentos sobrepasar los límites de su entendimiento y su expresión, lo que nos abre una puerta a la sospecha y deja, sin duda, la huella de la que en la concepción de la novela fue la narradora: Scout adulta.
La novela está redactada en un lenguaje sencillo, claro, sin prejuicios, limpio y con una narrativa simple, bien construida, sólida y envolvente que no deja indiferente a nadie. Es una novela muy idealista que muy necesaria en los tiempos que corren. Además, cuenta con unas descripciones que en ocasiones consiguen trasladar al lector al escenario en el que se desarrolla la acción, también merecen una mención especial los diálogos escritos por Harper Lee, quien consigue crear unas escenas que llegan directas a la mente del lector. Matar a un ruiseñor es una lectura relajante y tranquila. Es una obra que a cada nueva lectura y le da una nueva capa de entendimiento. Sin embargo, no es enfrentarte a una lectura cruel, es más bien enfrentarte a una lectura realista, tal y como ven el mundo los niños, de forma honesta, sin hipocresías; y lo cierto es que los adultos, que ya hemos perdido esa capacidad, o por lo menos, si no la hemos perdido, nos negamos a utilizarla cuando tenemos de nuevo frente a nosotros esa forma de ver el mundo que percibimos como algo crudo y difícil de asumir.
En cuanto a la película es Matar un ruiseñor es un clásico de la cinematografía mundial llevado al cine basándose en la novela anteriormente mencionada. Es una de esas películas para las que el término de obra maestra parece quedarse corto. Con un reparto excepcional comandado por Gregory Peck (Atticus Finch), Robert Duvall y Brock Peters (Tom Robinson). Lo cierto que la película no contaba con un presupuesto abultado ni con efectos especiales espectaculares, en cuanto a las técnicas de producción es una película corriente de la época, lo que la hace única es la gran historia que cuenta. La película lleva un ritmo rápido y es dirigida con mucho suspense a pesar de no ser una película de suspense.
Tanto la novela como la película son muy recomendables para los jóvenes y para los adultos que dejará un paso duradero en todos en ellos. Al poco de comenzar a leerla o verla, ya ha conseguido meternos dentro de ella con una facilidad pasmosa como se puede apreciar al inicio de los créditos y la voz en off de la narradora de cómo era la vida en el pueblo. Aunque su gran éxito se debe a que Harper Lee nos cuenta una historia muy real de la época. Ambas logran una empatía y nostalgia hacia el otro y logran reconocer al otro como persona con derechos, pero es una novela distante, y dispersa a la que le toma muchísimos eventos aislados y poco trascendentes para presentar su problemática y para llegar a un juicio que se presume centro de la narración, pero que es en realidad solo un evento más que pasa sin que se haya generado una tensión a su alrededor, y con una narración eficiente sí, pero poco memorable.
Una de las diferencias de la novela y película es que en la película se mencionan datos más concretos sobre la madre de Scout, ella murió de un ataque de infarto cuando Scout tenía 15 años.
Sin duda, una de las escenas que más me conmovió fue el propio significado del título de la obra: «Cuando Atticus le regaló un rifle de aire comprimido a Jem, no quiso enseñarle a tirar. Un día le dijo a Jem: “Matad todos los arrendajos azules que queráis, si podéis darle, pero recordad que matar un ruiseñor es pecado”. Jem interrogó al respecto a miss Maudie que le dijo: “Tu padre tiene razón, los ruiseñores no se dedican a otra cosa que a cantar para alegrarnos. No devoran los frutos de los huertos, no anidan en los arcones del maíz, no hacen más que derramar el corazón, cantando para nuestro deleite. Por eso es pecado matar un ruiseñor”. Y finalmente cuando Scout se dirige a su padre: «mira, hubiera sido una cosa así como matar un ruiseñor», le dijo para demostrarle que había entendido todas sus enseñanzas sobre la rectitud y la honestidad en la vida y la necesidad de proteger a los inocentes. Considero que es uno de los momentos de más carga emocional de toda la historia donde es inevitable no emocionarse. Y en esta historia el ruiseñor representa la inocencia de los niños ante este mundo de adultos. El cómo cuando más vamos comprendiendo las cosas de nuestro alrededor, más nauseas te dan. Hay una escena incluso, cuando están en el juicio y el fiscal comienza a interrogar al acusado, que uno de los niños sale casi vomitando del lugar. Y Jean le dice: “Solo es un negro”. Dill solo le responde: “No es justo tratarlos de este modo”.
Otro de los momentos que me emocionó fue cuando su hija le pregunta: “¿Si vale pena todo eso? Si era consciente, en ese tiempo no había justicia para las personas de raza negra, sin importar que tantas pruebas tuvieras”. Pero es aquí donde el padre de la niña le dice que: “debe hacerlo ¿Cómo asistiría a la iglesia si no hubiera defendido a este hombre inocente?”. Ya que el único lugar donde no rige la opinión de los demás en la conciencia de uno mismo. Haciendo referencia a cómo un padre después puede exigir a sus hijos que hiciesen cualquier cosa, si él no predicaba con el ejemplo.
Ahora bien, he de reconocer que ha sido la lectura algo difícil para mí, no por el vocabulario o estructuras en inglés, sino por la alta exigencia de concentración que me demandaba la lectura. He tenido dificultad para avanzar en la lectura, pues constantemente estaba haciendo juicios de valor y críticas sobre muchos de los prejuicios que tenemos hacia los demás. Creo que el verdadero éxito de la novela ha sido ayudar “a abrir más los ojos” si cabe sobre las relaciones sociales en el pasado y ver cómo las nuevas generaciones van rechazando cualquier comentario ofensivo para el resto. Nos anima a ser mejores personas cada día y dejar de un lado los prejuicios que tenemos sobre los demás por difícil que parezca. Me pregunto, si en ocasiones, he podido despreciar a alguien de manera inconsciente por mis prejuicios. Todos podemos hacerlo algo, por pequeño que sea, para cambiar el mundo.
Algunas de las ideas que me he planteado son: El mérito de Atticus Finch para inculcar a sus hijos unos ideales justos en un mundo injusto en el que apenas existe igualdad en oportunidades, en derechos e iguales ante la ley. En el momento que todos entendamos que tenemos más puntos en común con los demás que diferencias, cambiarán muchas cosas. Todos somos personas y la única raza que existe es la raza humana. A través de los ojos de Scout vemos que es el mundo es difícil de entender para los niños y más complicado para los adultos a la hora de actuar.
Es triste pensar que puede existir lo mejor y lo peor dentro del mismo ser humano. No alcanzo a pensar cómo nadie quiso defender a Tom Robinson, que no se considerase su presunción de inocencia y que considerase el acto de Atticus Finch como un acto heroico y cómo el juicio social que hacen las demás personas sobre ti, es una losa muy difícil de cambiar. No hay nada peor que saber que no puedes vivir en sociedad y nadie quiere estar contigo. Es horrible pensar que sin celebrarse un juicio, presentar pruebas y escuchar la defensa ya se tiene una sentencia.
La realidad es que por muy mal que se muestre la historia en la novela o la película, la realidad de la época es mucho peor. Debo estar agradecida por vivir en una sociedad donde prima la democracia y cada vez suceden menos injusticias sociales, pero aun así no es suficiente y no debemos conformarnos. En la novela se mencionan dos de clases de faltas de respeto hacia las personas por su piel y a las mujeres por obligarlas a mantener relaciones sexuales de manera no consentida.
Otra cuestión que me hizo reflexionar fue la educación paterna que recibieron los hijos de Atticus Finch, la relación entre el padre y sus hijos. Por ejemplo: Jem y Scout en lugar de llamar a Atticus, “papá” le llamaban por su nombre, lo que resulta algo extraño.
Reflexiones y críticas sobre los Lesson plan
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