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1. Máster y compañeros

En primer lugar,  me gustaría empezar comentado que muchas de las cuestiones que he aprendido estos dos últimos meses  están relacionadas con la tecnología, una disciplina en la que me considero muy torpe por mi falta de conocimientos, herramientas y recursos a la hora de hacer las tareas que nos proponen. En más de una ocasión, he acudido a los clásicos video-tutoriales de internet para descargarme una aplicación o programa, pero desafortunadamente, no he tenido demasiado éxito. Por tanto, pensé que lo mejor era pedir ayuda a mis compañeros de clase (sin ningún tipo de vergüenza o miedo por mi torpeza con las nuevas tecnologías).

La verdad es que agradecí los consejos, pasos y ayuda que me dieron para resolver los problemas en esta y futuras ocasiones. Una de las tareas, en cuestión,  era diseñar dos páginas de un blog  de un libro de texto. Apenas tenía conocimientos de diseño gráfico y me venía incapaz de hacer un trabajo tan elaborado con el programa Word o Powerpoint.  Me comentaron cómo lo estaban haciendo ellos y qué programas estaban utilizando. Me explicaron las reglas más básicas para manejarlo sin que me diese demasiados problemas.

Lo cierto es que no solo aprendí a manejar un nuevo programa como puede ser genial.ly, sino cada aprendo algo nuevo de mis compañeros, de sus intervenciones en clase, de su forma de trabajar, de su forma de plantear sus presentaciones en público (diseño, esquemas e imágenes), de cómo hablan en público (estrategias para captar la atención de la audiencia), estrategias para averiguar cómo podemos seguir mejorando un trabajo aunque consideremos que ya  “está acabado”, etc.

Otra de las cuestiones que agradezco de  este máster, es que a pesar de las restricciones sanitarias  y el Covid-19, podemos “seguir trabajando en grupo”. Si es posible,  intento cambiar de compañeros,  la verdad es que estoy aprendiendo infinidad de cosas que me están haciendo mejorar cómo persona y como docente. No sé qué hubiera pasado si no existiría el llamado “ambiente universitario” donde reconozco qué está el verdadero aprendizaje. Si hubieran sido clases online, los resultados hubiesen completamente diferentes y seguramente desastrosos.

Considero que estoy aprendiendo a ver cuáles son los puntos fuertes y débiles de mis compañeros para aprovecharlos en mi beneficio, es decir,  intento ver qué hace a una persona exitosa en un aspecto e intento incorporarlo a mi ámbito académico y personal de cara al futuro. No quiero que se malinterprete, no hago continuamente las odiosas comparaciones, sino que intento aprender “más y mejor”, en otros términos, crear nuevos hábitos y eliminar otros. De hecho, desde la primera presentación que hice en inglés para este máster y la última que he presentado, hay una diferencia abismal gracias a la diversidad de virtudes y aspectos a mejorar que hay dentro del aula.

Quizá  un tiempo atrás, me hubiese desesperado por encontrar por mí misma la solución a mis propios problemas en el ámbito académico (quizá sea por una cuestión de orgullo propio, uno de mis mayores defectos).Ahora, en cambio, intento compartir con mis compañeros de clase  la forma en qué soluciono los problemas, ellos me muestran cómo lo aprecian ellos y cómo lo han resuelto ellos. El compartir este tipo de experiencias entre nosotros en los descansos, creo que está consiguiendo que formemos muy buen equipo y demos lo mejor de cada uno para sacar el trabajo en equipo lo mejor posible y a lo largo de ese camino estoy disfrutando mucho de los saberes y opiniones de mis compañeros de clase. Ahora más que nunca, estoy desarrollando mi creatividad e innovación como persona. El secreto puede definirse como aplicar soluciones “gano, ganamos” y aprender a abrirme distintos caminos que me permitan llegar a la misma meta, previniendo los posibles obstáculos y adaptarme mejor a los nuevos cambios.

Me habían educado para ser responsable de mis estudios, pero no había aprendido  lo suficiente a ser responsable mi proceso de aprendizaje, de cómo organizarlo, adaptarlo y de cómo combinar, sustituir y buscar; El alumno que es eficiente en un ambiente de “órdenes” concretas y claras, de pautas establecidas y contadas, se confunde y se pierde en el ambiente de libre razonamiento, de libre elección, de otro tipo de responsabilidades. En otras palabras, la tarea que me veía obligada a abordar, era aprender a pensar en un contexto mucho menos limitado, es decir, a emplear de la manera estratégica las capacidades cognitivas, técnicas y procedimientos de estudio, adaptándolos a la situación de aprendizaje concreta.

Finalmente, otra de las cuestiones que creo que estoy mejorando es la gestión de mis emociones, dosificar mi energía y sacar el máximo provecho a tiempo. He aprendido que  “lo importante es ocuparme y no preocuparme”,  “ser proactiva en vez de reactiva”, es decir, actuar “antes de que llegue la ola y no cuando está pasando”. Y por supuesto, que aunque “no salgan las flores no quiere decir que no estén creciendo raíces”. Estoy aprendiendo a ser más paciente con mis resultados de aprendizaje y no obsesionarme demasiado con los aspectos negativos de algunos resultados, sino a ver los como nuevas oportunidades de aprendizaje.

2. Técnicas para la mejora de la comprensión lectora

Es indudable que todos pasamos una etapa de nuestra vida en la escuela. Los profesores son entrenados en el arte de saber explicar, sobre todo cuando se trata de explicaciones dirigidas a un auditorio numeroso y variado.

  Se aprende un montón de cosas, pero lo más importante es reforzar y aprender qué técnicas o qué estrategias utilizamos para retener de la manera más eficaz todo ese conocimiento en nuestra mente por mucho tiempo.   De hecho, uno de los aspectos que añoré durante el primer periodo de prácticas fue la falta de estrategias que tenía para trabajar un texto de diferentes maneras y en diferentes niveles educativos. Conocía los más básicos, pero no era suficiente para dar respuesta a muchas de las dificultades de mis alumnos. Me sentía muy  frustrada e incompetente. Supe encontrar la manera de salir del paso y aprender nuevas ideas para poder aplicarlas en clase.

Afortunadamente, en el máster,  en varias asignaturas,  varios textos con técnicas para la mejora de la comprensión lectora y conocí nuevas actividades que no me había planteado incorporar a mi Trabajo de Fin de Máster. Algunas de ellas son:

- Aplicar la técnica del periodista: plantear las cinco preguntas básicas de una noticia (¿Qué?, ¿Cómo?, ¿Cuándo?, ¿Dónde?, ¿Quién? y ¿Por qué?

-Aplicar la técnica de la organización atendiendo a los escenarios: Esta técnica pretende relacionar los personajes, las acciones y los escenarios en donde se desarrollan las mismas. Es muy adecuada para trabajar textos expositivos que se desarrollan en distintos lugares y escenarios.

-La utilización de los flashcards para mejorar el vocabulario en inglés.

-Inventar una historia humorística para retener nuevas palabras de vocabulario.

-Realizar predicciones antes de trabajar la lectura para activar los conocimientos previos. Por ejemplo: Comentar de qué puede tratar una historia solamente viendo el título o las imágenes y luego,  contrastarlo con la lectura.

-Aplicar la técnica del networking: Enseñar a los alumnos a identificar las conexiones internas de un pasaje para a posteriori crear un mapa mental o una red semántica.

-Atender a los títulos y subtítulos de los apartados de una unidad ayuda a organizar la mente de los estudiantes.

-Acordar un código de colores para subrayar las ideas principales, secundarias y datos de un apartado una lectura.

-Apuntar en los márgenes las palabras claves de los párrafos.

-Plantear preguntas  de comprensión entre  los alumnos. Por ejemplo: utilizar los concursos de la televisión, como el rosco de Pasapalabra o  Ahora caigo para repasar las ideas más básicas de un texto.

-Desarrollar el lenguaje no verbal y corporal para retener la información de un texto. Por ejemplo: Gesticular, modular el tono de voz, aprender a poner diferentes voces, utilizar sonidos, utilizar objetos físicos del aula.

 No era consciente de que algunas de las estrategias yo misma las utilizaba en otros ámbitos de mi vida diaria. Por ejemplo: ordenar  y organizar archivos y documentos, contar una anécdota divertida a mis amigas, maquetar un documento, etc. No las aprovechaba para implementarlas en el aula y era toda una pena que no se aprovechase conocimientos y estrategias que todos utilizamos en nuestro día a día para el estudio de nuevos conocimientos.

Finalmente, el hecho de poner nombre y saber verbalizar algunas de las estrategias, me está ayudando a exprimir y amortizar mi tiempo al máximo y estoy segura que serán muy valiosas para mis estudiantes. Ojalá me hubiese encontrado con los textos que trabajamos en el  máster antes. Me hubiese ahorrado muchos quebraderos de cabeza de mis estudiantes y por supuesto, los míos propios.

3. Black Mirror

Hace un tiempo que tenía pendiente de ver la serie de Black Mirror debido a las buenas críticas que se hacían de ella y las continuas recomendaciones por parte de amigos y familiares,  pero al final por cuestiones de trabajo, estudio y tiempo, siempre lo acaba posponiendo. Hasta que llegó una tarea para  el máster que estoy cursando en la que había que realizar una propuesta didáctica con material  didáctico auténtico (una obra literaria y una obra audiovisual) para un grupo de Bachillerato. Sin duda, me acordé de uno de los ensayos de los que más he aprendido sobre la tecnología, “En defensa de una conversación” de Sherry Turckle.

            Sabía que el tema de la tecnología es una cuestión sobre la que hay mucho material didáctico que se lleva al aula, pero quizás el ensayo  era algo obsoleto para los tiempos que corren. Algunas de alternativas que barajamos mis compañeros y yo fue llevar un capítulo de una obra  clásica de Ciencia ficción y un capítulo de alguna serie de Netflix, HBO o Amazon que suscitase la curiosidad del alumnado.

            Tenemos la suerte de que cada vez  se invierte más en series, docuseries y documentales sobre una amplia variedad de temas  y la tecnología está a la orden del día. Sin embargo, tanta variedad nos causaba más dudas a la hora de decantarnos por un capitulo u otro. En un primer momento, pensamos en el documental de Netflix “el dilema de las redes sociales” pero sabíamos que era bastante difícil para adolescentes procesar tanta cantidad de datos e información y de lo contrario, desconectarían y se sentirían desmotivados para el resto de las actividades.

            Casualidad o no, buena parte de mis compañeros habían visto la serie y/o habían oído hablar de ella. Al tratarse de capítulos cortos (de unos 30 o 40 minutos, aproximadamente), que hablan de temas que están a la orden del día y además, que invitan a reflexionar y compartir ideas, no nos lo pensamos dos veces.

            Echamos un vistazo a varios capítulos para ver cuál podía dar más juego  entre los adolescentes (los likes en las redes sociales, relaciones amorosas virtuales, la inteligencia artificial, “la deep web”, los hackers, etc). Lo mejor era encontrar un episodio que reuniese la mayor cantidad posible de tópicos sobre internet y que estos apelasen a las emociones y sentimientos de la audiencia.

            Cuando llegó la hora de hacer el trabajo de campo y ver los episodios para votar con cuál nos quedábamos, la sorpresa me la llevé yo. ¿Cómo podía haber estado tanto tiempo sin ver al menos un capítulo de la serie! Black Mirror me había embaucado totalmente por las continuas alusiones que sentía como consumidora de la tecnología e Internet.

            Black Mirror  es una serie de 5  temporadas  y seis capítulos autoconclusivos de entre 40 minutos y una hora, episodios sin una continuidad argumental que se disfrutan tanto por separado como en un maratón de series. Son historias llenas de tensión, angustia, dudas, miedo y reflexión.

            Cada uno de sus episodios muestra con una cruel originalidad los peligros de la tecnología en la sociedad desde diferentes perspectivas. Con ese trasfondo crítico se exploran las diferentes caras de un mundo trágico no muy alejado al nuestro. Black Mirror muestran la cara oscura del hombre con más hechos y menos palabras.

            Black Mirror es una distopía futurista de origen Británico sobre nuestra relación con la tecnología y hacia dónde se dirigeLas historias giran alrededor de una figura humana torturada ante la indiferencia de una sociedad opresiva, amoral y sin compasión alguna. Lo único que cambia son las herramientas con las que hacer enloquecer a la víctima.

            Black Mirror es, como su nombre indica, un espejo negro: nos vemos a nosotros, reflejados en todo lo terrible que somos, en nuestros peores aspectos, en la tecnología que utilizamos para conectarnos y desconectarnos del resto, de nosotros mismos. Black Mirror  incomoda  por todos lados, donde suelen doler las verdades incómodas, que no queremos ver, pero que están ahí enfrente nuestro, ineludibles. La representación   que nos han hecho llegar de la tecnología consta siempre de luces de colores, en este caso, la tecnología se ve en colores  claros y  grises y  con simbología simple.

            La temática propuesta por Black Mirror está envuelta dentro de un tiempo inmediato y distópico, en el que los seres humanos interactúan a través de la tecnología, pero esta, en vez de ayudarlos, exacerba sus instintos más bajos. Esa pequeña distancia temporal se convierte en distópica, al mostrar sucesos y elementos que todavía no hemos llegado a ver o, simplemente, no han ocurrido, pero que de materializarse conformarían una evolución de los dispositivos con los que contamos actualmente.

            Por ejemplo: La realidad virtual como conceptos como “la digitalización de los individuos” o “el simulacro de lo real” son los que se discuten aquí: las TIC, las múltiples redes sociales…nos hacen ver a las personas como personajes, y nos alejamos de la verdadera esencia de la gente para caricaturizarla. Hacemos de nosotros mismos un mero avatar, y anteponemos el “representar” al “ser”. Hemos creado una “naturaleza virtual” que está superando peligrosamente a nuestra propia naturaleza. Ya no sabemos lo que es real.

            Los seres humanos estamos dando un mal uso a los avances tecnológicos, y lo peor es que la culpa es enteramente nuestra. Estamos delegando todo el poder, nuestra privacidad y nuestra memoria a las máquinas. Y mi pregunta es ¿Qué queda de nosotros? ¿Qué hay de nuestra libertad? ¿De nuestra esencia real? ¿Ahora que todo queda en Internet se nos ha terminado el derecho al olvido? Siempre que miro Black Mirror se me presentan infinidad de preguntas, miedos, ciertas tendencias y obsesiones, ¿incluso adicciones contemporáneas?

            El director de la serie, Charlie Brooker,  es consciente de los abusos de una tecnología que parece no tener límites y eso, sumado a la maldad humana nos lleva a esta sátira de la modernidad. Detrás de todo esto, hay una reflexión crítica: sobre los medios de comunicación, la política, el conformismo social o los peligros de la racionalidad tecnológica en manos de la irracionalidad humana.

            Para él, lo importante no eran la evolución de lo digital sino el uso que los humanos hacíamos de las aplicaciones, nuevas apps e instrumentos. Acertaba de pleno en su ciencia ficción donde nos podíamos ver reflejados como especie, y lo mejor es que planteaba escenarios cercanos y que al mismo tiempo quizás no nos habíamos planteado. Brooker nos viene a recordar que el futuro no tiene nada de encantador, si el ser humano no empieza a cambiar su forma de actuar con la tecnología. Aunque, decía que lo tecnológico es circunstancial. Puede referirse a relaciones virtuales, la pornografía, los videojuegos,  a cualquier tipo de contacto acaso no real pero sí muy efectivo entre las personas. Además, nos muestra como un error humano se ve magnificado por el uso de un tipo de tecnología específico.

 

         ¿Pero, que es lo que mueve a esta gente a mantenerse conectada y a seguir pedaleando, en lugar de tratar de rebelarse contra el sistema? Básicamente este mismo sistema de bonificaciones y premios con el que está equipado el sistema, y que es un fiel reflejo de uno de los mecanismos que podemos encontrar también en los videojuego, desde el más clásico hasta el  más moderno. Pantallas, interacción y avatares son elementos comunes en el medio del videojuego, y aquí la advertencia parece ser clara: cuidado, no vayamos a olvidarnos de que existe una diferencia entre lo que está dentro y fuera de las pantallas, o terminaremos por verternos en su interior y desaparecer. De forma similar, se critica también la publicidad agresiva con la que somos bombardeados a diario por todo tipo de canales, por ejemplo, cuando queremos ver un video en youtube.

            La serie de Black Mirror pertenece al subgénero ciberpunk. Es un subgénero de la ciencia ficción formado por las palabras “ciber”, que proviene de cibernético, y “punk, uno de cuyos significados en inglés tiene un componente despectivo semejante a “basura”. El ciberpunk muestra una versión oscura y siniestra de la tecnología, aunque no por el simple hecho de ser tecnología, sino por cómo es usada por la gente, por ser ese arma de doble filo. Muestra ese ambiente tecnológico y una vida, en general, alienada para la sociedad.

            Black Mirror impacta con su forma de contar y con sus mensajes. No impone una conclusión, sugiere. Involucra y permite estrategias. El espectador forma parte del entramado pero se le permite acomodar el mensaje a su propia perspectiva, con sus preferencias. Las historias que la serie crea y recoge bajo el concepto de antología ofrecen todo un terreno de oportunidades que se pueden aprovechar de más de una forma. La libertad a la hora de crear sociedades, personajes, metodologías de narración o estéticas permiten en Black Mirror abarcar más de un tema de interés, facilitar conexión y cohesión, reforzando el sentido, y crear un todo unificado bajo una definición propia y personal.

 

 

 

 

            La segunda característica que ayuda a enfatizar la idea crítica de la serie se puede encontrar en los personajes que se presentan en cada capítulo. Muestran personajes que, en algún momento y por una determinada situación, se ven rotos, apartados o cuestionan sus ideas con respecto a la sociedad de la que creían formar parte, o que ya desde antes del inicio de la historia se ven apartados. Sus rutinas del día a día, su comportamiento, aspiraciones, dilemas o miedos son algunos de los detalles que permiten desvelar una intención, sobre todo en crítica social. Black Mirror no facilita la categorización de un personaje en un bando o en otro. Continuamente juega al juego de presentar situaciones en las que acciones de los personajes son cuestionables.

            Finalmente, me gustaría concluir diciendo que la tecnología puede llevar a una decadencia de la humanidad o  puede llegar a mejorar muchísimo nuestras vidas a nivel psicológico y emocional, todo depende de nosotros. Black Mirror es una serie que me gustaría recomendar a todos los públicos especialmente a los adolescentes y adultos que utilizan de  manera asidua  internet. Es segura de que esta serie les invitará a cambiar muchos hábitos y no les dejará indiferentes. Ha sido toda una suerte haberla disfrutado tanto y me gustaría compartirla.

            ¿La has visto? ¿Qué te ha parecido? ¿Qué es lo que más te ha impactado?

 4. Padlet

En primer lugar, no hay duda que el confinamiento y la pandemia han cambiado nuestra de comunicarnos, trabajar y aprender. Ahora más que nunca se apuesta por la tecnología para llevar a cabo las tareas diarias.  Para mí, ha sido todo un descubrimiento conocer la aplicación Padlet. Nunca antes había oído hablar de ella hasta tuve que utilizarla para una de las asignaturas del máster que estoy estudiando en la Universidad de Cantabria.

            Padlet  es una plataforma digital que permite crear murales colaborativos, ofreciendo la posibilidad de construir espacios donde se pueden presentar recursos multimedia, ya sea videos, audio, fotos o documentos. Estos recursos se agregan como notas adhesivas, como si fuesen “post-its”.Con este mural o póster interactivo se puede  publicar, almacenar o compartir recursos tanto de manera individual o en colaboración.

            Me parece que es  un gran aliado tanto para los alumnos como para los  profesores dentro y fuera del aula. Estas pizarras virtuales se construyen empleando una metodología socioconstructivista en la que se promueve la colaboración frente a la competencia, las redes de trabajo (networks) frente al individualismo, que les permita alcanzar las competencias básicas y además las trasversales. De esta forma, se pretende fomentar el aprendizaje activo, por descubrimiento y significativo que permita adaptarse a las necesidades educativas del alumnado.

            Indagando y trasteando con la aplicación, he  averiguado la inmensa cantidad de beneficios y estrategias que tiene para fomentar el aprendizaje autónomo y colaborativo entre las personas. Los maestros y los alumnos pueden trabajar al mismo tiempo, dentro de un mismo entorno. Además, es posible trabajar con otras personas que usen la plataforma en todo el mundo. Padlet fomenta la comunicación con el grupo, la motivación y responsabilidad colectiva, así como,  la interacción del equipo  aspectos que son  muy valiosos en el proceso de aprendizaje de los estudiantes. Es una herramienta que contribuye a construir un espacio colaborativo valioso de una forma dinámica, gratuita  y fácil de utilizar y manejar especialmente, para aquella personas que se consideran torpes con la tecnología.

 

            Otro de los aspectos que más me fascinaron fue que cuenta con 29 idiomas disponibles lo que permite compartir información con personas de diferentes hablas y se puede cambiar el idioma para poder mejorar el nivel de inglés.

            Al utilizar esta herramienta, puedes estructurar el contenido de diferentes formas,  se puede compartir el link en redes sociales, publicarlo en un sitio web o en cualquier entorno virtual. Esta  última característica facilita el acceso a los distintos aportes publicados.

            Con Padlet la seguridad está garantizada ya que, es el docente el responsable de gestionar los permisos de acceso a los participantes, así como, el control de la privacidad de los proyectos. También se  puede personalizar el formato del muro de acuerdo a la actividad que el maestro proponga. De la misma manera, se puede llevar a cabo una evaluación colaborativa  al utilizar la opción “Premiar” con estrellas, votos, calificaciones o corazones. Este es un buen ejercicio para fomentar la “retroalimentación” entre compañeros, sin olvidar que es el docente quien debe acompañar este proceso para obtener resultados positivos. Asimismo, con esta aplicación, también es posible participar de forma anónima, lo que como docente te permitirá fomentar la participación de una forma más libre e incluyente para aquellos que no suelen contribuir mucho en este tipo de actividades colaborativas. De la misma manera, otros de los usos educativos de la aplicación son:

1.      Recopilar información, lluvia de ideas y llevar a cabo una propuesta de proyectos

            Los alumnos comparten el trabajo que están realizando, formulan preguntas y
añaden comentarios. De esta forma, se fomenta un intercambio de conocimientos entre compañeros, lo que contribuye a recibir nuevas ideas para mejora de su proyecto. Es una buena herramienta para saber cuáles son los conocimientos previos de los alumnos. El acceso compartido a un mismo muro por todos los miembros de un equipo permite que cada estudiante lleve a cabo su propia investigación pero que tras ello añada los recursos más importantes a Padlet para la lectura del resto de sus compañeros. Además, son los propios alumnos quienes pueden solventar sus dudas al observar el trabajo de sus amigos. Además, el feedback que reciben al publicar su trabajo, les permite progresar más rápido y reforzar su confianza.

2.      Boletín de noticias

            Se puede crear un boletín de noticias con el fin de mantener informados a los alumnos de información importante a recordar ya sean fechas de entrega de proyectos,  información relevante al curso, deberes, salidas didácticas, días festivos, eventos escolares y normas del aula. Incluso, permite  activar las notificaciones por correo electrónico del contenido en el boletín para que tus alumnos puedan verificar la información que les has compartido.

3.      Club de lectura

            Los alumnos exponen sus críticas y opiniones acerca de las lecturas sobre el curso. Sin duda, lo más reseñable es que aprenden a brindar  y recibir comentarios y críticas sobre el trabajo propio y ajeno con el fin de continuar mejorando.

4.      Portafolio en línea

            Cada estudiante  puede crear  diferentes tableros  para publicar sus tareas,  videos, audios, dibujos, mapas mentales, artículos y proyectos en él. El profesor puede comentar sobre cada uno y dar orientaciones significativas y feedback. Sin duda, uno de los más significativos es que ya no será necesario tener que imprimir más documentos.

 

5.        Crear mapas mentales e interrelacionar conceptos

            Se puede utilizar el muro de Padlet para que los estudiantes creen varios mapas mentales y empiecen a agregar un diagrama de flujo, un mapa de árbol o un mapa circular. Padlet permite a los estudiantes conectar con las ideas de otros en tiempo real, expandiendo su forma de pensar, colaborar en equipo y que la información pueda entenderse y no sea expuesta de forma abrumadora y desorganizada.

 

 

 

 

6.      Guardar y almacenar recuerdos

 

            Es una buena forma de organizar y guardar todos los trabajos y proyectos.  De esta manera, los estudiantes  conservarán  todos los documentos  cuando se gradúen.

 

            Ahora bien, el uso de esta plataforma permite establecer un cambio de rol del maestro y del alumnado. El primero deja de ser un mero transmisor de conocimiento y pierde protagonismo en favor del estudiante, que deja de ser un sujeto pasivo, con un papel puramente receptivo, para tener ahora un papel mucho más activo en el proceso de Enseñanza -Aprendizaje. En este sentido desplazamos el foco de la enseñanza y nos centramos en el aprendizaje (Bergman et al., 2014).

 Finalmente, Padlet es una herramienta  digital que crea oportunidades en el aula como la creatividad e innovación. Padlet dispone de las herramientas necesarias para desarrollar actividades originales con los alumnos. Ofrece al alumnado la posibilidad de proponer y realizar actividades de agilidad mental. Fomenta la búsqueda de información adecuada para argumentar con ideas propias (Proactividad). Permite abordar cuestiones y debates de grupo, planteando preguntas en el muro que deberán contestar los alumnos (Comunicación y colaboración). Además, favorece la investigación y la recopilación de recursos que faciliten el estudio de unidades didácticas de diferentes materias (Investigación y soltura en la búsqueda de información).  Finalmente, ayuda educar a los alumnos con recursos digitales que aportan pautas responsables en el uso de la tecnología e Internet. Permite a los estudiantes comunicarse y colaborar en un ambiente digital.  Además, les anima a participar activamente, postear y recibir feedback de sus compañeros (Ciudadanos digitales).

 

BERGMANN, J., SAMS, A. (2014). Dale la vuelta a tu clase: lleva tu clase a cada estudiante, en cualquier momento y cualquier lugar, Madrid: Biblioteca innovación educativa, Fundación Santa María-Ediciones SM.


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